Poder crudo

En febrero de 2006 le hicimos una entrevista al escritor canadiense Craig Davidson, quien está próximo a lanzar su novela Sarah Court

“Rómpete un brazo o una pierna y el punto del hueso se cierra en una envoltura de calcio, poniéndose más fuerte que antes. Rómpete una mano y nunca sanarás bien. Fractúrate el tarso y ahí se quedará la parte fina –como una grieta en el granito bajo los rayos X–. Aplástate un metacarpiano y eso es todo: las esquirlas del hueso que no se clavaron en los tejidos blandos son comidas por las encimas; el polvo es tamizado al flujo sanguíneo. Mírale la mano a un boxeador profesional: los nudillos quebrados y sin vida contra la pesada bolsa o algún rostro de púgil y la piel agrietada en diagonales que se cruzan, una cadena de X cicatrizadas.” — Craig Davidson, “Rust and bone”

Las historias del canadiense Craig Davidson realmente capturan tu atención. Se te meten adentro como balas, y no las puedes sacar de tu cabeza — podrían hacerte más daño. Hace poco publicó en Canadá y Estados Unidos su primera colección de relatos, “Rust and Bone” (Penguin Books Canada, 2005), un libro elogiado por autores como Chuck Palahniuk (escritor del Club de la pelea, que dijo: “Davidson… difumina la línea entre comedia y horror, crueldad y compasión. Sus maravillosas historias son desafiantes y trastornadoras… no busques comodidad aquí”), Bret Easton Ellis (escritor de American Psycho, que dijo: “Estas historias grandes y apasionantes sobre tipos rudos en problemas son lo mejor que he leído en mucho tiempo de un escritor joven. Hay suficiente enfrentamiento, conmoción y suspenso para una docena de libros”), y Thom Jones (escritor de Ola de frío, que dijo: “El paisaje de Rust and Bone es una zona de guerra. Cuando se trata de poder crudo, Davidson es una fuerza a considerar”).

Contactamos a Craig por correo electrónico, y en menos de cuatro horas nos respondió: “Sería un placer, gracias por preguntar. Envía las preguntas en cualquier momento y yo las responderé lo más pronto posible”. Y eso hizo.

Craig, tú comenzaste escribiendo novelas de terror, de hecho, publicaste una llamada The Preserve (Editorial Necro Publishing) bajo el seudónimo de Patrick Lestewka. ¿Regresarías a ese género?

Claro, definitivamente me gustaría regresar a ese género. Siendo franco, todo este asunto con “Rust And Bone” salió de la nada. Mi expectativa siempre ha sido ser un escritor de terror. He escrito otra novela de terror y está afuera “dando vueltas”, como dicen. Ciertamente me gustaría venderla, para poder escribir otra en algún momento.

En alguna parte leí que tus historias (sobre adictos al sexo, magos, boxeadores, etc.) no se basan en experiencias reales. Pero son bastante creíbles. Los personajes son muy poderosos. ¿Como los construyes?

No, nada de experiencias reales. Aunque tal vez si mintiera como James Frey, y dijera que las cosas del libro realmente me pasaron, el libro podría estar vendiéndose mejor. Pero a mí nunca me ha mordido la pierna una ballena asesina, nunca he observado una pelea de perros, nunca he boxeado en un almacén abandonado o embargado un automóvil como a mis personajes. Algunos de ellos que me alegran, ¡y algunos que me hacen desear una vida más interesante! Yo creo que esa puede ser la razón principal por la que mis personajes son como son: estoy interesado en ellos, en sus vidas, en sus miedos y deseos y rabias. Así que si son poderosos, es probablemente mi profundo interés en ellos que los hizo así.

Estás en el taller de escritores de Iowa. ¿Cómo le ha ayudado el taller a tu escritura?

Pienso que la gente tiene varias reacciones frente a un taller de escritura. Necesitas confiar en tu trabajo y ser capaz de enfrentarte a las críticas; sino podrían destrozarte. Hay mucha competencia en los talleres, rivalidad, y debería haberlas: escribir es un acto difícil, hay una cantidad de competencia y si tus libros no sen interpretan bien, estás en problemas. Así que pienso que esto te endurece, es algo útil cuando te publican o te conviertes en escritor de tiempo completo. Así que tal vez sea una espada de doble filo. Disfruto la experiencia.

Con la publicación de tu colección de relatos “Rust and Bone”, obtuviste elogios de escritores como Chuck Palahniuk, Bret Easton Ellis, y Thom Jones. ¿Te gusta estar asociado a estos escritores?

Ah, claro, por supuesto, ellos son influencias enormes. Así que claro, de alguna forma estoy beneficiándome indirectamente. Alguien me preguntó si me preocupaba que me encasillaran como un “tipo rudo” o un escritor “macho”; en ese momento respondí que me gustaría que me encasillaran como CUALQUIER cosa; si estás encasillado, ¡al menos la gente sabe algo de ti! ¿Pero mi ficción cambiará al pasar el tiempo? Por supuesto. Quiero decir, hace dos años estaba escribiendo horripilantes historias de terror sobre zombis y hombres lobos y criaturas babosas; ahora estoy escribiendo cosas totalmente diferentes. Pienso que la mayoría de los escritores, por curiosidad natural, cambian su enfoque después de un tiempo.

¿Hay alguna posibilidad de que Rust and Bone llegue al cine?

Bueno, ojalá. Sería maravilloso. No estoy seguro cómo lo harían, teniendo en cuenta que son relatos, pero desde mi perspectiva sería excelente. Tengo un agente cinematográfico, y está buscando propuestas; así que mis dedos están cruzados.

¿Cuáles son tus libros favoritos?

Toneladas. Demasiados para nombrar, Mis favoritos siempre están cambiando. Algunos recientes serían HOUSE OF LEAVES (de Mark Z. Danielewski), THE WORLD ACCORDING TO GARP (de John Irving), y CUTTER AND BONE (de Newton Thornburg). Todos son libros maravillosos.

¿Has leído escritores suramericanos? ¿Qué piensas de la literatura suramericana?

He leído, y me ha encantado, la colección GUERRA EN LA PENUMBRA de Daniel Alarcón. Yo estuve con él en una reunión en Toronto; es un tipo maravilloso y un escritor fantástico. También me gusta Isabel Allende. Y por supuesto Gabriel García Márquez.

¿Qué se te viene a la cabeza cuando piensas en Colombia?

Desafortunadamente todo lo que sé de Colombia lo conozco a través de libros y películas. En los trabajos de Márquez está, por supuesto, pintado como un lugar bonito, a veces peligroso, pero también mágico. Extrañamente, una película Americana que recuerdo y me hace pensar en Colombia es ROMANCING THE STONE, la cual vi hace años cuando era niño. Imagino que muchos colombianos tienen la misma noción distante de Canadá: mucha nieve, tal vez montañas, osos y castores y alces. Nuestros países están tan separados, que es difícil saber algo sin verlo con mis propios ojos. Es un lugar que me encantaría visitar algún día.

Para saber más sobre Craig Davidson, puedes visitar su website

[Foto: Torontoist]



[Fractal'10] Charla: “Cerebro, arte y creatividad” por Dra. Patricia Montañés

La octava charla de Fractal’10, “Cerebro, arte y creatividad“, estuvo a cargo de Patricia Montañés, Neuropsicóloga y doctora en Neurociencia Cognoscitiva que dirige el área de neurociencia de la conducta en la Universidad Nacional de Colombia e investiga temas como memoria, Alzheimer, arte y creatividad.





[Fractal'10] Charla: “Lo que nos diferencia de los demás animales” por Dr. Francisco Lopera

La segunda charla de Fractal’10, “Lo que nos diferencia de los demás animales” estuvo a cargo del doctor Francisco Lopera, director del Grupo de Neurociencias de Antioquia, quien habló sobre el papel del lenguaje en la percepción del mundo.



[Fractal'10] Charla: “El Renacimiento de lo Extraño” por Jeremy Robert Johnson

La séptima charla de Fractal’10, “El Renacimiento de lo Extraño”, estuvo a cargo del escritor Bizarro y editor Jeremy Robert Johnson, quien habló sobre el género de lo extraño en la literatura y el arte, y cómo este funciona como defensa metafórica para sobrellevar la presión excesiva del entorno: la amenaza nuclear, la catástrofe ecológica, las atrocidades de la guerra, el colapso financiero.



[Fractal'10] Charla: “Neuroingeniería” por Juan Guillermo Lalinde

La quinta charla de Fractal’10, “Neuroingeniería“, estuvo a cargo del ingeniero y matemático Juan Guillermo Lalinde, quien habló sobre las diferencias entre ciencia e ingeniería, las interfaces máquina/sistema nervioso y las posibles aplicaciones de este campo: miembros artificiales controlados directamente por el sistema nervioso, filtros de las señales nerviosas para aliviar el mal de Parkinson, e incluso, la eventual replicación de la mente humana en un computador.



[Fractal'10] Charla: “Programando ADN para diversión, arte y necesidades humanas” por Joey Davis

La cuarta charla de Fractal’10, “Programando ADN para diversión, arte y necesidades humanas”, estuvo a cargo del PhD en Biología del MIT e ingeniero de Ginkgo BioWorks Joey Davis, quien presentó el tema de la biología sintética y las posibilidades que ofrece para el futuro.



[Fractal'10] Charla: “El Futuro es Ahora” (sobre William Gibson) por Paul D. Miller aka DJ Spooky That Subliminal Kid

La tercera charla de Fractal’10, “El Futuro es Ahora”, estuvo a cargo del compositor, artista multimedia y escritor Paul D. Miller aka DJ Spooky That Subliminal Kid, quien habló sobre la obra de William Gibson, el padre de la literatura cyberpunk.



Apocalipsis tapizado

Organizando mis correos de Gmail, encontré esta reseña que escribí originalmente en Junio de 2006 para la Revista Arcadia, pero que no publicaron porque el libro nunca llegó a Colombia. Cuando Ballard aún estaba vivo. QEPD.

Bienvenido a Milenio Negro: el nuevo experimento social creado por el anarquista y provocador escritor inglés J.G. Ballard (Shangai, 1930). Una novela que junto a Noches de Cocaína y Super-Cannes (y próximamente Kingdome Come), hace parte de una trilogía de thrillers detectivescos que, con un argumento similar, exploran psicopatologías de la sociedad contemporánea. Siempre con un protagonista que entra a una comunidad para resolver un misterio y queda atrapado en el ambiente; ambiente que gira en su propia órbita y que es más fuerte, e incluso más importante que los mismos personajes. De ahí que a estas últimas novelas de Ballard se les llame “novelas de ambiente”, porque los personajes pasan a ser una suerte de zombis sin emociones que se dejan seducir por la perversidad del lugar.

Como ocurre en el prestigioso barrio londinense Chelsea Marina, desierto luego de que algunos residentes quemaran sus casas porque no tienen con qué pagar los impuestos y la administración, porque las matrículas de los colegios están muy caras, porque los espacios en los parqueaderos cada vez son más reducidos. Y la clase media, aburrida y cansada, decide convertirse en el nuevo proletariado, quemando sus BMWs y Volvos, explotando cócteles molotov y destruyendo sus propiedades.

Así es como Ballard vuelve a jugar con la idea del consumismo como única ideología de vida, con personajes obsesivos como el doctor Richard Gould, un “terrorista sentimental” enamorado de niños con síndrome de Down e hidrocefalia, que le sugiere al protagonista David Markham, psicólogo y espía policial infiltrado en Chelsea Marina (cuya motivación es descubrir quién mató a su ex esposa), frases provocadoras como: “Matas a un político y quedas atado al motivo que te hizo apretar el gatillo.[...] Pero mata a alguien al azar, dispara un revólver dentro de un McDonald’s… el universo da un paso atrás y contiene el aliento.”; o frases metafóricas como: “Las señales no nos permiten ver la carretera. Quitémoslas para que podamos contemplar el misterio de una carretera vacía”. Y una femme fatale como la anarquista profesora de cine Kay Churchill, que mientras induce a Markham a la acción, dice: “El viaje es la última fantasía que nos dejó el siglo XX, la ilusión de que ir a algún sitio nos ayuda a reinventarnos”. Y otros personajes que siguen como un disco rayado repitiendo ideas paradójicas sobre encontrarle sentido a los actos sin sentido, encontrar la cordura en la locura, o la paz en la violencia. Ideas repetitivas que, como alguna vez dijo Martin Amis en un ensayo sobre Ballard, nos deja “temerosos de que la novela merodee a nuestro alrededor, dispuesta a no dejarnos en paz”. Y siendo Ballard un autor con una visión tan única (alimentada por una infancia como prisionero de guerra en un campo de concentración japonés), esa repetición de ideas funciona a su favor. De hecho, el diccionario de inglés Collins ha incluido en sus páginas la palabra “Ballardian”, para referirse a las condiciones (de modernidad distópica, paisajes desolados hechos por el hombre, y efectos psicológicos de los desarrollos sociales, ambientales o tecnológicos), descritas en sus novelas y cuentos.

Y en Milenio Negro las condiciones hicieron que Markham, bajo las instrucciones de su amante Kay Churchill, y el apoyo de una ex consejera científica y fabricante de bombas caseras (a las que ellas llama “provocaciones acústicas”), se sumara con bombas de humo al ataque de un video-club, a la quema del National Film Teather, al apoderamiento de la BBC y a la destrucción de la estatua de Peter Pan en Kensington Gardens, intentando de algún modo que ese mini-terrorismo se transformara en una verdadera sublevación.

Pero las ficciones de J.G. Ballard no tienen final feliz.

Al final comprendemos que la intención de la historia era explorar la psiquis del ser humano contemporáneo, y exhibir sin ninguna emoción el absurdo en el que vivimos. Porque los personajes de Milenio Negro creían haber iniciado una revolución, “pero esos revolucionarios agradables y excesivamente cultos se rebelaban contra ellos mismos.”

[Artículo relacionado: Música Ballardiana para un Club Nocturno Vacío]



[Fractal'10] Charla: “Nadie Puede Alucinar ni Soñar sin Cerebro” por Dr. Francisco Lopera

La segunda charla de Fractal’10, “Nadie Puede Alucinar ni Soñar sin Cerebro” estuvo a cargo del doctor Francisco Lopera, director del Grupo de Neurociencias de Antioquia, quien habló sobre el papel del cerebro en la percepción del mundo.



[Fractal'10] Feliz cumpleaños, Daryl

Cuando vimos a Daryl Gregory sentado en una silla cerca a la puerta de las salidas internacionales del aeropuerto José María Córdova de Medellín, recordé la primera escena de su novela ganadora del Crawford Award, Pandemonium:

Como un demonio había poseído a un hombre, la seguridad de O’Hare había cerrado la explanada entre las puertas y la zona de reclamo del equipaje. Las reacciones variaban de la agitación a la exasperación. Era otro retraso de vuelo, pero al menos era un retraso interesante.

Sin embargo, en la vida real pasó lo contrario a la ficción: los vuelos de Daryl salieron puntuales e inmigración había sido inusualmente ágil. Mientras nos esperaba (hacíamos tiempo en otro lugar del aeropuerto), Daryl se había conectado a internet desde su Droid y le había escrito a su esposa. No hubo ninguna posesión demoníaca por arquetipos pop en el aeropuerto, pero sí Wi-Fi gratis, y eso hizo que la espera fuera interesante.

El aeropuerto estaba casi vacío. No había nadie sentado cerca a Daryl. La situación era similar a la del protagonista de Pandemonium:

De repente estaba solo en medio del pasillo y el hombre poseído corría hacia mí. Él estaba feliz, desnudo hasta la cintura, pecho flaco y brazos cubiertos de polvo gris, ojos abiertos. Sonrió, su boca formando palabras que yo no podía escuchar. Me alejé de su camino, dejando mi equipaje tirado en el piso.

Diez minutos después, Vivi y yo nos acercamos a Daryl; dos personas sonriendo, aparentemente no-poseídas. En la mano teníamos una hoja con el nombre “Daryl Gregory” y el logo de Fractal, pero en ningún momento la usamos. Recoger a un invitado es como tener una cita a ciegas —sólo lo conoces en fotos, se te acelera el corazón cuando lo ves y luego lo llevas a comer— así que no era buena idea sacar la hoja.

La primera escena de Pandemonium seguía en mi cabeza:

Estaba cansado. Había estado viajando durante todo el día, volando en stand by y tomando un vuelo de cada tres, cargado el equipaje por tres aeropuertos, tres revisadas de seguridad. Al menos yo no era japonés. Que pesar de esos hijueputas, en las puertas prácticamente los desnudaban buscándoles cosas.”

¿Cómo había sido el viaje de Daryl? Él no era japonés y tampoco volaba en stand by, así que suponía que le había ido bien. Además parecía sonriente y entusiasmado cuando nos saludamos. Daryl nos saludó con un abrazó y nos dijo que por fin habíamos podido conocernos después de cuatro años de habernos comunicado por internet. Era increíble pensar que le estábamos ayudando a cargar las maletas al autor de “Segunda Persona, Tiempo Presente,” el conmovedor cuento de la pastilla Zen, la niña con doble personalidad y las extrañas teorías neuronales que incluimos en Agua/Cero.

“El viaje estuvo excelente,” dijo Daryl. Había tenido suerte: el llanto de un bebé no dejó dormir a Jeremy Robert Johnson y a Paul D. Miller le hicieron demasiadas preguntas en inmigración. En cambio el único problema de Daryl fue decidir qué película seleccionar entre las 22 que podía ver en la pantalla del avión.

Más tarde, en un restaurante, Daryl nos dijo que no veía la hora de conocer a Juan Valdez, quien asistiría al evento gracias a la Federación Nacional de Cafeteros. En su blog, escribió: “Juan Valdez existe. Es como una especie de Lassie, ya que no quieres preguntar con cuál Juan Valdez estás, o cuántos había antes. Por otro lado, los Juan duran mucho más que los hombres Malboro. ¡Y nos dio café a todos!”

En Fractal, Daryl dio una charla sobre el escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, y en el lanzamiento de Fractal leyó “Digitalizándose”, cuento alrededor del tema Reinventando el Mundo sobre un hombre que, al despertar, descubre que su conciencia se ha trasladado al dedo índice de su mano izquierda.

Sobre el evento, Daryl escribió: “No es como ningún otro encuentro de ficción especulativa al que haya ido. Los organizadores, Hernán y Viviana, administran una pequeña editorial llamada Proyecto Líquido y el año pasado empezaron con Fractal para impulsar la ciencia ficción en Colombia. Pero este no es un encuentro estándar de ciencia ficción: decidieron juntar científicos, artistas digitales, escritores, músicos, y programadores para hablar sobre cosas futuristas y extrañas.”

Sin embargo, según Daryl, gran parte de la acción del evento fue lo que ocurrió antes y después. “Hernán y Vivi y una variedad de amigos y voluntarios fueron excelentes anfitriones, llevándonos por la ciudad, llevándonos hacia las montañas y sacándonos a los pueblos, alimentándonos en cada oportunidad. Medellín es una ciudad moderna, llena de vida, y en las calles hay muchos buses pintados de colores brillantes, pequeños taxis amarillos, y un número infinito de motos que van a toda velocidad.”

Daryl observó que en Medellín hay muchos negocios de jugos, pollo asado, helado y zapatos, y especialmente capturó su atención el negocio de arrendamiento de celulares. “Si quieres llamar a alguien en Medellín, solo hay que dar unos cuantos pasos,” dijo. También le sorprendió que la mayoría de los vendedores fueran mujeres jóvenes con chalecos complicados que sujetaban múltiples celulares.

Una de las escenas más ciencia-ficción de todo el viaje, según Daryl, ocurrió un día después de haber terminado el evento. “Visitamos la finca de Gabriel Ochoa, quien administra la última finca cafetera de Medellín,” escribió Daryl. “Todos los granos son recogidos a mano, y el proceso es bastante low-tech. Pero Gabriel descubrió que Paul D. Miller era un DJ, y los ojos de Gabriel se iluminaron. Lo llevó a la parte baja de la montaña, donde tiene su propia cantina privada, una colección celestial de LPs, y un multi-tornamesa con partlantes de lujo y un mixer.”

Ahora que Daryl ha regresado a Estados Unidos, también ha regresado nuestra amistad electrónica. Su novela The Devil’s Alphabet fue elegida por Joseph Mallozzi, productor de la serie de televisión Stargate Universe, como el libro de Agosto en su club de lectura, y también por el grupo de Escritura Líquida (Juan Diego, Carlos, Caro, Laura, Vivi y yo) como el primer libro de nuestro club.

Daryl sigue escribiéndonos ocasionalmente. En su último correo, dijo: “Estoy un poco agotado de trabajar – terminé una novela nueva hace dos semanas, terminé mi primer script para un libro de cómics hace un par de días, y anoche envié mi colección de cuentos a mi agente. Estoy disfrutando del momento, pero creo que necesito descansar.”

Sin embargo ese merecido descanso no vendrá este fin de semana: hoy, 26 de Junio, es su cumpleaños. En su status de Facebook, dice: “planeo celebrar escribiendo un poco para un libro de cómics, con una pequeña cena con la familia, y finalmente, con una gran porción de torta de chocolate Alemana de mi esposa.”

Suena como una buena celebración.

Happy Birthday, Daryl!

[Fotos: Juan Diego Gómez y John Cárdenas]



“22″ anotado en un papel

La semana pasada anoté “22″. Anoto cifras que leo — a veces son útiles y a veces tan irrelevantes que si no las uso en una semana las boto a la basura. Pero esta vez sólo anoté la cifra, no a qué se refería. Seguramente mientras la escribía, algo me interrumpió (en mi casa suelen entrar murciélagos y mariposas negras por la noche que tengo que sacar con escoba), así que no sé, pero creo que era algo relacionado con ebooks.

 

Googleé “22″ + “ebooks” y encontré que el iPad tiene el 22% del mercado de ebooks, según reveló recientemente Steve Jobs en el WWDC de San Francisco. Esta cifra sugiere que el iPad (que por cierto llegará el próximo mes a Colombia) está cambiando agresivamente el mercado de ebooks. Tengo anotado en otro papelito que en Estados Unidos el mercado de ebooks ha crecido un “127.4%” en Abril y un “217.3%” en lo que va del año, según la AAP (a diferencia de las ventas de libros impresos, que cada vez siguen bajando más), y supongo que parte de esto también se debe al Kindle. En una entrevista, el presidente de Amazon Jeffrey P. Bezos, dijo: “Tenemos 125,000 títulos de libros disponibles para Kindle. Cuando observas las ventas de libros físicos de Amazon de esos mismos títulos, las ventas de Kindle ahora son más que el 6% de las ventas totales.”

De esa misma entrevista me gustó mucho la metáfora del caballo, para explicar la fascinación de la gente por el libro físico vs. el digital:

Estoy seguro de que la gente ama a los caballos. Pero no vas a ir al trabajo en caballo sólo porque lo amas. Nuestra tarea es construir algo que sea mejor que un libro físico. La razón por la que amamos un libro físico es porque hemos tenido tantas experiencias buenas con ese objeto en nuestras manos que hemos creado asociaciones agradables.
No estamos tratando de desplazar el amor de la gente hacia el objeto físico que es el libro. Es una invención santificada. Lo que hay que tener presente es que lo realmente importante no es el recipiente, es la narrativa. La lectura de largo aliento es importante para nuestra sociedad.

Pero bueno, aunque esto suena muy interesante, no es lo que yo anoté. ¿Qué sería ese 22? Seguí buscando. Encontré que según un estudio de la empresa de investigación de mercado Nielsen, el 22% del tiempo total de internet pertenece a las redes sociales: gente comentando, compartiendo, enlazando, taggeando, etc. El reporte dice que es la primera vez en la historia que las redes sociales o los blogs son visitados por 3 de cada 4 personas que entran a Internet.

Y esto también suena muy interesante, pero no es la razón por la que anoté 22. Si me pongo a buscar en Google tal vez nunca termine, pero no puedo dejar de hacerlo. Por alguna razón siento que ese número significa algo y no encuentro ninguna respuesta. Me siento incapacitado, como la bailarina de un capítulo de la Dimensión Desconocida que tiene pesadillas sobre una malvada enfermera que la invita a la morgue del hospital, ubicada nada más y nada menos que en la habitación 22.

Siento que Dios me ha abandonado, y cuando recuerdo que de hecho eso es lo que trata el Salmo 22, comprendo que no estoy tan lejos.

Por cierto, hay 22 letras en el alfabeto Hebreo, 22 caminos en el sefirot de la Kabbalah, y 22 es el número de la camiseta de Kaká, pero eso ya no tiene nada que ver. Necesito concentrarme.

22. Según la numerología es un número Maestro, de un poder vibracional muy elevado, también llamado Maestro del Nivel Espiritual. La numerología dice que la gente 22 siente como si viviera en dos mundos, uno que está abrumado por lo mundano, y el otro por lo fantástico. Eso parece describirme. ¿Seré 22? Posiblemente averigüé mi número según la numerología para hacer un chance, o algo así, y no me acuerdo. Supuestamente debo sumar individualmente los números de mi fecha de nacimiento: 4 + 8 + 1 + 9 + 8 + 2 = 3 + 2 = 5. Soy 5. No era eso entonces. De los 5 dicen: “Expansivo y sociable, de nuevas y visionarias ideas; de pensamientos rápidos, polifacético, curioso y explorador”.

Suena bien. Pero no olvidaré el 22. Me trajo buenas noticias sobre el iPad, los libros digitales y las redes sociales. Si de verdad soy 5, tal vez haya escrito sin saber el número del futuro y un buen post-libro deba combinar esos dos elementos.

[Foto: flattop341 en Flickr]



Decoralibros

¿Desea parecer inteligente sin esfuerzo? ¡Actualice su biblioteca con nuestros decoralibros! Muéstrele a sus visitas que usted es culturalmente activo luciendo en su casa las mejores novedades editoriales. Cada libro incluye portadas intercambiables a un precio ridículo que nosotros le vendemos, y si quiere, le instalamos (aunque no es sino ponerlas). No desperdicie el espacio de su biblioteca con páginas que no va a leer: un decoralibro, además de adornar, sirve para guardar objetos pequeños como cartas, clips o joyas, que estarán asegurados con llave. Y como no tienen páginas, además de hacerlo interesante, lo convertirán en una ser humano consciente de la salud del planeta.

Dicen que el libro digital acabará con el libro físico, y es muy probable que lo haga. Pero les aseguro que el libro digital nunca podrá acabar con el decoralibro. Si no me cree, trate de decorar su casa con un ebook, o intente empacarlo en papel de regalo.

De hecho, el decoralibro es perfecto para regalar.

De hecho, tenemos una oferta de lanzamiento especial para el día del padre, así que aproveche. Sino, igual haremos más ofertas especiales después, para que ustedes se convenzan de comprar un producto del que luego estamos seguros de que nos darán las gracias.

Les deseamos un feliz día, lleno de abundancia, y recuerden que en Decoralibros Ltda. nuestro lema es “No lea. Decore.”

[Foto: Homespy]



Libros para una nueva generación

[Versión completa del artículo que escribí para la revista Generación de El Colombiano, Domingo 13 de Junio]

Medellín, Junio de 2014

Cuando Mateo está leyendo un post-libro, el mundo a su alrededor desaparece. El iPad reconoce y rastrea el ojo de Mateo, que se detiene en palabras como “epinicio”, “lábil” y “contumelia”, y el diccionario del post-libro automáticamente se las define en el oído. Mateo también escucha por los audífonos música ambiental de la historia y efectos de sonido que cambian según el párrafo que lee.

El ojo de Mateo pasa por un párrafo que muestra la animación de un río donde las palabras flotan, se desvanecen, y vuelven a aparecer, en una escena en la que el protagonista se está ahogando. En otro párrafo, un dragón enfurecido persigue al protagonista y quema frases que, si no leíste rápido, te las pierdes. Cuando el protagonista pasa por la cuerda floja, Mateo debe sostener el iPad en una posición fija para que no se caigan las letras… hasta que el protagonista logra atravesarla. A veces los villanos de la historia aparecen sobre las letras para distraer su lectura, y Mateo, sacudiendo el iPad, debe hacerlos caer a un pozo. Todo esto ocurre cuando el post-libro lee el ojo de Mateo, y de acuerdo a la posición en la que mira, reacciona.

El ojo de Mateo pasa por un párrafo que activa un dispositivo de olor digital conectado al puerto USB del iPad. Cientos de cartuchos combinan aromas para “imprimir” el olor a bosque-después-de-la-lluvia: flores, hojas de eucalipto, tierra mojada. El protagonista debe encontrar a su novia perdida en el bosque, y Mateo debe abrirse paso entre los helechos que obstaculizan la lectura de la historia en la pantalla, apartándolos literalmente con los dedos. Al irse por el camino equivocado, Mateo se desvía de la historia original y entra a historias alternativas escritas por fans y autores invitados. O por un amigo suyo. O por él mismo.

Escenas más tarde, el ojo de Mateo pasa lento por los párrafos. El iPad se da cuenta de que Mateo se está cansando de leer, así que reduce la cantidad de texto, baja el volumen de la música ambiental y reproduce animaciones de algunas de las escenas que ya había leído.

Mateo no lee libros ni revistas ni cómics. Mateo no lee nada que esté en papel. Mateo dice que el papel es antiguo, aburrido y apagado, y no está tan interesado en lo que puede leer del libro sino en lo que el libro puede leer de él: en la forma en que el libro actúa dependiendo de cuándo él hace una pausa, qué se queda mirando, cuándo deja de leer. Mateo, al igual que sus amigos, solo lee post-libros.

El libro tal como lo conocemos (papel con letras impresas y pega) está obsoleto para Mateo. Aunque no para su papá, que le sigue comprando libros clásicos. El papá de Mateo cree que él no está leyendo libros de verdad, que esos “soniditos” y “olorcitos” y “muñequitos” no le van a estimular la imaginación. Que Mateo, en vez de leer, juega. “Él juega con ese aparatico,” dice, cuando Mateo está absorto mirando, tocando y sacudiendo el iPad.

Según la RAE, leer es “Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.” Y eso es exactamente lo que está haciendo Mateo.

Mateo lee. Mateo sabe que no basta con la escritura para crear un buen post-libro. Mateo quiere ganarse la vida escribiendo historias, y para aprovechar los medios de su época debe buscar artistas de fragancias y diseñadores y programadores y animadores y músicos. Mateo quiere que todos estos elementos se complementen naturalmente para que el post-libro sea tan bueno que sus lectores quieran crear escenas nuevas en medios diferentes: celulares, redes sociales, blogs, podcasts, cine online. Historias transmedia. Historias que no son libros sino aplicaciones. Post-libros.

Mateo no necesita enviar manuscritos o demos de su post-libro a una editorial para que un par de editores lo aprueben o lo rechacen. Mateo publica su propio libro y lo comparte con su propia red. Su red es la que lo edita. Su red es la que lo aprueba. Su red es la que paga y aumenta el universo de la historia.

Mateo cree que puede hacerse rico vendiendo post-libros, irse de su casa e independizarse. Mateo cree que su papá no entenderá cómo lo hizo y le decomisará el iPad. Mateo sonríe al imaginarse que mientras está en el colegio, su papá sujetará el iPad con sospecha, como si el aparato fuera el delincuente que condujo a su hijo por un mal camino. Y se imagina que su papá luego intentará prender en vano el iPad ignorando que, aunque es el papá, su retina, su voz y su forma de caminar no son iguales a las de Mateo.

Medellín, Junio de 2010

A Mateo no le gustaba leer. Mateo iba a cine. Mateo se había visto muchas veces Alicia en el País de las Maravillas. La primera vez se estaba quedando dormido, pero la película se puso buena después de que Alicia se cayó al hoyo. Cuando salió el DVD, el papá se lo compró, y a la quinta vez de vérsela, Mateo ya se había aprendido todos los diálogos de la película.

El papá de Mateo, que tenía que viajar a Estados Unidos, le había preguntado qué le traía y Mateo le había dicho: “un iPad”. Algunos de sus amigos tenían iPad. Después de que el papá llegó, Mateo le pidió prestada la tarjeta de crédito para registrarse en el App Store y comprar el libro de Alicia para iPad. “Es para una tarea,” le dijo, como si fuera verdad.

Mateo lee, y la ilustración de Alicia que acompaña el texto empieza a crecer luego de comer ciertas tortas o beber ciertas botellas. Mateo lee, y en la ilustración de Alicia aparece el Gato Cheshire pestañeando y la Oruga Azul fumando. Mateo lee y sacude el iPad y Alicia, el Sombrerero y el Conejo Blanco tiemblan en la fiesta del té. Mateo puede tocar el iPad. Mateo puede cambiar el ángulo del iPad. Mateo puede escuchar el iPad. Mateo, al que no le gustaban los libros, ahora está leyendo.

***

Aunque Mateo es ficticio, la tecnología de la diseño-ficción para 2014 ya existe. La parte en la que el libro sabe qué está leyendo Mateo y hace ajustes en tiempo real es muy similar al Texto 2.0, desarrollado por científicos del Centro de Investigación Alemán de Inteligencia Artificial (en Alemán, DFKI). Ellos mezclaron unidades del eye tracking de la empresa sueca Tobii (se especula que Apple compró unidades para una próxima versión del iPad), y otras tecnologías, para crear un plugin para navegadores de internet que permite texto aumentado (información como música ambiental o animaciones ejecutándose según el párrafo que leía Mateo) y lectura aumentada (como el diccionario que definía en tiempo real las palabras en las que se detenía Mateo). Aunque la tecnología del eye tracking (cualquier dispositivo que es capaz de medir cuándo alguien lo está mirando) aún es muy costosa y voluminosa, el desarrollo y la miniaturización de tecnologías similares indican que muy probablemente podríamos encontrarnos en el futuro cercano con dispositivos que la incluyen, de la misma forma en la que ahora se incluyen webcams.

La parte en la que digitalmente se activan aromas es muy similar a los experimentos olfativos que ha realizado la industria cinematográfica desde hace décadas. Walt Disney lo intentó para la película Fantasia (1938); Hans Laube, con el sistema Smell-O-Vision, para la película Scent of Mystery (1960); y la empresa japonesa NTT Communications, con su sistema de fragancias manipulado por internet, esparció aromas desde pequeños dispositivos instalados bajo las sillas del público en escenas claves de la película El Nuevo Mundo (2006). Un sistema más complejo que “imprima” fragancias no estaría tan alejado de la realidad. A pesar de algunos intentos fallidos (como el sistema iSmell, que es uno de los “25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos” según PC World Magazine), los olores, en interacción con el texto, podrían aumentar la inmersión del lector en la historia.

Para Mateo era muy importante que los libros fueran aplicaciones. Que sus lectores pudieran ampliar el universo de la historia en diferentes medios. El pasado 25 de Mayo en el App Show de San Francisco, el demo de la empresa Subutai mostró que escritores de ciencia ficción como Neal Stephenson y Greg Bear estaban apuntando hacia esta dirección. Por medio de la aplicación The Mongoliad, se han reunido con artistas, coreógrafos de peleas, programadores, cineastas, diseñadores de juegos, entre otros, para producir un flujo de “para-narrativa y extra-narrativa no textual que le dará vida a la historia en formas satisfactoriamente únicas, y que no podría hacerse usando solamente un medio”. La historia, que consiste en una novela en serie, se estará publicando durante el transcurso de un año, y cuando esté en su mejor momento, le pedirán a los fans que se unan para crear el resto del mundo y contar historias nuevas. The Mongoliad, disponible a finales del año para iPad, iPhone, Android y Kindle, promete ser un experimento de tecnología, storytelling y creatividad colectiva que podría darle forma al futuro de la novela.

El papá de Mateo te diría que los ebooks nunca podrían reemplazar el libro. “¿Quién abraza un monitor?”, te diría. “Yo a mi libro lo pongo a pasear, no a una CPU”. Tú le dirías que puedes abrazar un iPhone y echarlo incluso en el bolsillo. Él te diría que “esa letrica chiquita no se puede leer”. Tú le sacarías un Kindle, que además de tener el tamaño de un libro se lee como el papel, y no cansa los ojos. Él lo consideraría, pero después de leer unos párrafos, te preguntaría por qué las ilustraciones son a blanco y negro, “como de periódico barato”. Entonces tú le sacarías un iPad. Ilustraciones a color. Lo puedes tocar. Lo puedes abrazar. “Interesante,” te diría, “pero la luz cansa.” Y justo cuando estás pensando que tal vez las próximas pantallas transflectivas estarán a la altura de un lector clásico como el papá de Mateo, él te diría: “y no se pueden tocar las páginas.”

La textura y el olor de las páginas, y las formas creativas en las que se pueden combinar diseño y materiales, pueden ser las fortalezas del libro físico en la era digital. Tal vez los únicos libros que valga la pena imprimir sean ediciones que exploten las ventajas de la impresión, en formas en las que incluso alguien como Mateo podría apreciar. El libro físico en la era digital debe tratarse como una escultura de historias, pensamientos, ideas… un lienzo donde artistas, escritores y diseñadores se unen para crear un objeto único y valioso.

Sin embargo, tal vez esté tratando de convencerme a mí mismo de que el tacto de una pantalla nunca podrá reemplazar las texturas de las hojas, o de que encontrar en una librería la novela que habías estado buscado por años es mucho más emocionante que entrar a un sitio web. O posiblemente se haya creado una brecha generacional, y así como a la generación de mi papá se le dificultó usar el computador, a mi generación se le dificultará aceptar nuevas formas de lectura.

Me convenceré a mi mismo de que los libros sin leer que guardo en mi biblioteca, y que tanto he cuidado, son los libros “de verdad”. Y aquí, ahora, mientras ustedes leen esto en papel, una generación de adolescentes como Mateo está “jugando con aparaticos”, creando historias en diferentes medios y leyendo las primeras versiones de unos libros que serán imposibles de imprimir.

[foto: Chris Harrison]
[texto: Hernán Ortiz]



[Fractal'10] Charla: “Cómo Philip K. Dick Inventó el Mundo y Reinventó el Mío” por Daryl Gregory

La primera charla de Fractal’10, “Cómo Philip K. Dick Inventó el Mundo y Re-Inventó el Mío” estuvo a cargo del escritor Daryl Gregory, quien habló sobre la obra y la vida de este controversial autor de ciencia ficción, fuente de inspiración de músicos, cineastas, artistas, y del mismo conferencista.



[Fractal'10] Paul D. Miller (aka DJ Spooky That Subliminal Kid) dice…

Por los días de Fractal’10, Paul D. Miller (aka DJ Spooky That Subliminal Kid) estaba lanzando un blog en Big Think. Mientras íbamos en el carro hacia el hotel, él admiraba la arquitectura de algunos edificios de la ciudad, el estado de las carreteras, el clima. Me dijo: “He ido a muchos eventos, y créeme, lo que ustedes están haciendo en Fractal es único.” Luego sacó su iPhone, y mientras digitaba algo, dijo: “Sobre eso será mi primer post”.

Y esto fue lo que publicó el 29 de Abril:

I’m just getting on a flight from Medellín, Colombia. No, I wasn’t hanging out with drug lords, war lords, or Nazis who fled Germany after World War II. I was there for a conference on the near future called “Fractal.” Fractal is the acronym (in Spanish) for Ficción Realidad Arte Ciencia Tecnología América Latina (Fiction, Reality, Art, Science, Technology, Latin America), but it also stands for a very cool, interesting group of folks. I had first heard about Fractal from a friend, Bruce Sterling, the renowned science fiction author, and I was curious. Plus, it was occurring in one of the most infamous cities in the Southern hemisphere, so I was into the vibe.
Basically, the festival brings together all the things that I’m into: smart, progressive people doing smart, progressive stuff—with multi-culturalism as a core ingredient. The “Orquideorama” designed by Plan B Architects was a stunning venue, and above all, the idea of a festival based on Latin American issues in science fiction was incredibly appealing. You can find extra info on the conference here, on the Orquideorama here, and on Plan B Architects here.

[Foto: Tobin Poppenberg]




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HERNÁN ORTIZ. Co-fundador de encuentro Fractal y Proyecto Líquido. Interesado en la ficción como laboratorio del futuro cercano, y punto de encuentro entre arte, ciencia y tecnología. E-mail: hernan (arroba) proyectoliquido.net
Twitter: @hernanpl

AGUA/CERO: una antologa de Proyecto Lquido