[Fractal'10] Charla: “El Renacimiento de lo Extraño” por Jeremy Robert Johnson
La séptima charla de Fractal’10, “El Renacimiento de lo Extraño”, estuvo a cargo del escritor Bizarro y editor Jeremy Robert Johnson, quien habló sobre el género de lo extraño en la literatura y el arte, y cómo este funciona como defensa metafórica para sobrellevar la presión excesiva del entorno: la amenaza nuclear, la catástrofe ecológica, las atrocidades de la guerra, el colapso financiero.
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[Fractal'10] Charla: “El Futuro es Ahora” (sobre William Gibson) por Paul D. Miller aka DJ Spooky That Subliminal Kid
La tercera charla de Fractal’10, “El Futuro es Ahora”, estuvo a cargo del compositor, artista multimedia y escritor Paul D. Miller aka DJ Spooky That Subliminal Kid, quien habló sobre la obra de William Gibson, el padre de la literatura cyberpunk.
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Apocalipsis tapizado
Organizando mis correos de Gmail, encontré esta reseña que escribí originalmente en Junio de 2006 para la Revista Arcadia, pero que no publicaron porque el libro nunca llegó a Colombia. Cuando Ballard aún estaba vivo. QEPD.
Bienvenido a Milenio Negro: el nuevo experimento social creado por el anarquista y provocador escritor inglés J.G. Ballard (Shangai, 1930). Una novela que junto a Noches de Cocaína y Super-Cannes (y próximamente Kingdome Come), hace parte de una trilogía de thrillers detectivescos que, con un argumento similar, exploran psicopatologías de la sociedad contemporánea. Siempre con un protagonista que entra a una comunidad para resolver un misterio y queda atrapado en el ambiente; ambiente que gira en su propia órbita y que es más fuerte, e incluso más importante que los mismos personajes. De ahí que a estas últimas novelas de Ballard se les llame “novelas de ambiente”, porque los personajes pasan a ser una suerte de zombis sin emociones que se dejan seducir por la perversidad del lugar.
Como ocurre en el prestigioso barrio londinense Chelsea Marina, desierto luego de que algunos residentes quemaran sus casas porque no tienen con qué pagar los impuestos y la administración, porque las matrículas de los colegios están muy caras, porque los espacios en los parqueaderos cada vez son más reducidos. Y la clase media, aburrida y cansada, decide convertirse en el nuevo proletariado, quemando sus BMWs y Volvos, explotando cócteles molotov y destruyendo sus propiedades.
Así es como Ballard vuelve a jugar con la idea del consumismo como única ideología de vida, con personajes obsesivos como el doctor Richard Gould, un “terrorista sentimental” enamorado de niños con síndrome de Down e hidrocefalia, que le sugiere al protagonista David Markham, psicólogo y espía policial infiltrado en Chelsea Marina (cuya motivación es descubrir quién mató a su ex esposa), frases provocadoras como: “Matas a un político y quedas atado al motivo que te hizo apretar el gatillo.[...] Pero mata a alguien al azar, dispara un revólver dentro de un McDonald’s… el universo da un paso atrás y contiene el aliento.”; o frases metafóricas como: “Las señales no nos permiten ver la carretera. Quitémoslas para que podamos contemplar el misterio de una carretera vacía”. Y una femme fatale como la anarquista profesora de cine Kay Churchill, que mientras induce a Markham a la acción, dice: “El viaje es la última fantasía que nos dejó el siglo XX, la ilusión de que ir a algún sitio nos ayuda a reinventarnos”. Y otros personajes que siguen como un disco rayado repitiendo ideas paradójicas sobre encontrarle sentido a los actos sin sentido, encontrar la cordura en la locura, o la paz en la violencia. Ideas repetitivas que, como alguna vez dijo Martin Amis en un ensayo sobre Ballard, nos deja “temerosos de que la novela merodee a nuestro alrededor, dispuesta a no dejarnos en paz”. Y siendo Ballard un autor con una visión tan única (alimentada por una infancia como prisionero de guerra en un campo de concentración japonés), esa repetición de ideas funciona a su favor. De hecho, el diccionario de inglés Collins ha incluido en sus páginas la palabra “Ballardian”, para referirse a las condiciones (de modernidad distópica, paisajes desolados hechos por el hombre, y efectos psicológicos de los desarrollos sociales, ambientales o tecnológicos), descritas en sus novelas y cuentos.
Y en Milenio Negro las condiciones hicieron que Markham, bajo las instrucciones de su amante Kay Churchill, y el apoyo de una ex consejera científica y fabricante de bombas caseras (a las que ellas llama “provocaciones acústicas”), se sumara con bombas de humo al ataque de un video-club, a la quema del National Film Teather, al apoderamiento de la BBC y a la destrucción de la estatua de Peter Pan en Kensington Gardens, intentando de algún modo que ese mini-terrorismo se transformara en una verdadera sublevación.
Pero las ficciones de J.G. Ballard no tienen final feliz.
Al final comprendemos que la intención de la historia era explorar la psiquis del ser humano contemporáneo, y exhibir sin ninguna emoción el absurdo en el que vivimos. Porque los personajes de Milenio Negro creían haber iniciado una revolución, “pero esos revolucionarios agradables y excesivamente cultos se rebelaban contra ellos mismos.”
[Artículo relacionado: Música Ballardiana para un Club Nocturno Vacío]
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[Fractal'10] Charla: “Nadie Puede Alucinar ni Soñar sin Cerebro” por Dr. Francisco Lopera
La segunda charla de Fractal’10, “Nadie Puede Alucinar ni Soñar sin Cerebro” estuvo a cargo del doctor Francisco Lopera, director del Grupo de Neurociencias de Antioquia, quien habló sobre el papel del cerebro en la percepción del mundo.
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[Fractal'10] Feliz cumpleaños, Daryl
Cuando vimos a Daryl Gregory sentado en una silla cerca a la puerta de las salidas internacionales del aeropuerto José María Córdova de Medellín, recordé la primera escena de su novela ganadora del Crawford Award, Pandemonium:
Como un demonio había poseído a un hombre, la seguridad de O’Hare había cerrado la explanada entre las puertas y la zona de reclamo del equipaje. Las reacciones variaban de la agitación a la exasperación. Era otro retraso de vuelo, pero al menos era un retraso interesante.
Sin embargo, en la vida real pasó lo contrario a la ficción: los vuelos de Daryl salieron puntuales e inmigración había sido inusualmente ágil. Mientras nos esperaba (hacíamos tiempo en otro lugar del aeropuerto), Daryl se había conectado a internet desde su Droid y le había escrito a su esposa. No hubo ninguna posesión demoníaca por arquetipos pop en el aeropuerto, pero sí Wi-Fi gratis, y eso hizo que la espera fuera interesante.
El aeropuerto estaba casi vacío. No había nadie sentado cerca a Daryl. La situación era similar a la del protagonista de Pandemonium:
De repente estaba solo en medio del pasillo y el hombre poseído corría hacia mí. Él estaba feliz, desnudo hasta la cintura, pecho flaco y brazos cubiertos de polvo gris, ojos abiertos. Sonrió, su boca formando palabras que yo no podía escuchar. Me alejé de su camino, dejando mi equipaje tirado en el piso.
Diez minutos después, Vivi y yo nos acercamos a Daryl; dos personas sonriendo, aparentemente no-poseídas. En la mano teníamos una hoja con el nombre “Daryl Gregory” y el logo de Fractal, pero en ningún momento la usamos. Recoger a un invitado es como tener una cita a ciegas —sólo lo conoces en fotos, se te acelera el corazón cuando lo ves y luego lo llevas a comer— así que no era buena idea sacar la hoja.
La primera escena de Pandemonium seguía en mi cabeza:
Estaba cansado. Había estado viajando durante todo el día, volando en stand by y tomando un vuelo de cada tres, cargado el equipaje por tres aeropuertos, tres revisadas de seguridad. Al menos yo no era japonés. Que pesar de esos hijueputas, en las puertas prácticamente los desnudaban buscándoles cosas.”
¿Cómo había sido el viaje de Daryl? Él no era japonés y tampoco volaba en stand by, así que suponía que le había ido bien. Además parecía sonriente y entusiasmado cuando nos saludamos. Daryl nos saludó con un abrazó y nos dijo que por fin habíamos podido conocernos después de cuatro años de habernos comunicado por internet. Era increíble pensar que le estábamos ayudando a cargar las maletas al autor de “Segunda Persona, Tiempo Presente,” el conmovedor cuento de la pastilla Zen, la niña con doble personalidad y las extrañas teorías neuronales que incluimos en Agua/Cero.
“El viaje estuvo excelente,” dijo Daryl. Había tenido suerte: el llanto de un bebé no dejó dormir a Jeremy Robert Johnson y a Paul D. Miller le hicieron demasiadas preguntas en inmigración. En cambio el único problema de Daryl fue decidir qué película seleccionar entre las 22 que podía ver en la pantalla del avión.
Más tarde, en un restaurante, Daryl nos dijo que no veía la hora de conocer a Juan Valdez, quien asistiría al evento gracias a la Federación Nacional de Cafeteros. En su blog, escribió: “Juan Valdez existe. Es como una especie de Lassie, ya que no quieres preguntar con cuál Juan Valdez estás, o cuántos había antes. Por otro lado, los Juan duran mucho más que los hombres Malboro. ¡Y nos dio café a todos!”
En Fractal, Daryl dio una charla sobre el escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, y en el lanzamiento de Fractal leyó “Digitalizándose”, cuento alrededor del tema Reinventando el Mundo sobre un hombre que, al despertar, descubre que su conciencia se ha trasladado al dedo índice de su mano izquierda.
Sobre el evento, Daryl escribió: “No es como ningún otro encuentro de ficción especulativa al que haya ido. Los organizadores, Hernán y Viviana, administran una pequeña editorial llamada Proyecto Líquido y el año pasado empezaron con Fractal para impulsar la ciencia ficción en Colombia. Pero este no es un encuentro estándar de ciencia ficción: decidieron juntar científicos, artistas digitales, escritores, músicos, y programadores para hablar sobre cosas futuristas y extrañas.”
Sin embargo, según Daryl, gran parte de la acción del evento fue lo que ocurrió antes y después. “Hernán y Vivi y una variedad de amigos y voluntarios fueron excelentes anfitriones, llevándonos por la ciudad, llevándonos hacia las montañas y sacándonos a los pueblos, alimentándonos en cada oportunidad. Medellín es una ciudad moderna, llena de vida, y en las calles hay muchos buses pintados de colores brillantes, pequeños taxis amarillos, y un número infinito de motos que van a toda velocidad.”
Daryl observó que en Medellín hay muchos negocios de jugos, pollo asado, helado y zapatos, y especialmente capturó su atención el negocio de arrendamiento de celulares. “Si quieres llamar a alguien en Medellín, solo hay que dar unos cuantos pasos,” dijo. También le sorprendió que la mayoría de los vendedores fueran mujeres jóvenes con chalecos complicados que sujetaban múltiples celulares.
Una de las escenas más ciencia-ficción de todo el viaje, según Daryl, ocurrió un día después de haber terminado el evento. “Visitamos la finca de Gabriel Ochoa, quien administra la última finca cafetera de Medellín,” escribió Daryl. “Todos los granos son recogidos a mano, y el proceso es bastante low-tech. Pero Gabriel descubrió que Paul D. Miller era un DJ, y los ojos de Gabriel se iluminaron. Lo llevó a la parte baja de la montaña, donde tiene su propia cantina privada, una colección celestial de LPs, y un multi-tornamesa con partlantes de lujo y un mixer.”
Ahora que Daryl ha regresado a Estados Unidos, también ha regresado nuestra amistad electrónica. Su novela The Devil’s Alphabet fue elegida por Joseph Mallozzi, productor de la serie de televisión Stargate Universe, como el libro de Agosto en su club de lectura, y también por el grupo de Escritura Líquida (Juan Diego, Carlos, Caro, Laura, Vivi y yo) como el primer libro de nuestro club.
Daryl sigue escribiéndonos ocasionalmente. En su último correo, dijo: “Estoy un poco agotado de trabajar – terminé una novela nueva hace dos semanas, terminé mi primer script para un libro de cómics hace un par de días, y anoche envié mi colección de cuentos a mi agente. Estoy disfrutando del momento, pero creo que necesito descansar.”
Sin embargo ese merecido descanso no vendrá este fin de semana: hoy, 26 de Junio, es su cumpleaños. En su status de Facebook, dice: “planeo celebrar escribiendo un poco para un libro de cómics, con una pequeña cena con la familia, y finalmente, con una gran porción de torta de chocolate Alemana de mi esposa.”
Suena como una buena celebración.
Happy Birthday, Daryl!
[Fotos: Juan Diego Gómez y John Cárdenas]
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Libros para una nueva generación
[Versión completa del artículo que escribí para la revista Generación de El Colombiano, Domingo 13 de Junio]
Medellín, Junio de 2014
Cuando Mateo está leyendo un post-libro, el mundo a su alrededor desaparece. El iPad reconoce y rastrea el ojo de Mateo, que se detiene en palabras como “epinicio”, “lábil” y “contumelia”, y el diccionario del post-libro automáticamente se las define en el oído. Mateo también escucha por los audífonos música ambiental de la historia y efectos de sonido que cambian según el párrafo que lee.
El ojo de Mateo pasa por un párrafo que muestra la animación de un río donde las palabras flotan, se desvanecen, y vuelven a aparecer, en una escena en la que el protagonista se está ahogando. En otro párrafo, un dragón enfurecido persigue al protagonista y quema frases que, si no leíste rápido, te las pierdes. Cuando el protagonista pasa por la cuerda floja, Mateo debe sostener el iPad en una posición fija para que no se caigan las letras… hasta que el protagonista logra atravesarla. A veces los villanos de la historia aparecen sobre las letras para distraer su lectura, y Mateo, sacudiendo el iPad, debe hacerlos caer a un pozo. Todo esto ocurre cuando el post-libro lee el ojo de Mateo, y de acuerdo a la posición en la que mira, reacciona.
El ojo de Mateo pasa por un párrafo que activa un dispositivo de olor digital conectado al puerto USB del iPad. Cientos de cartuchos combinan aromas para “imprimir” el olor a bosque-después-de-la-lluvia: flores, hojas de eucalipto, tierra mojada. El protagonista debe encontrar a su novia perdida en el bosque, y Mateo debe abrirse paso entre los helechos que obstaculizan la lectura de la historia en la pantalla, apartándolos literalmente con los dedos. Al irse por el camino equivocado, Mateo se desvía de la historia original y entra a historias alternativas escritas por fans y autores invitados. O por un amigo suyo. O por él mismo.
Escenas más tarde, el ojo de Mateo pasa lento por los párrafos. El iPad se da cuenta de que Mateo se está cansando de leer, así que reduce la cantidad de texto, baja el volumen de la música ambiental y reproduce animaciones de algunas de las escenas que ya había leído.
Mateo no lee libros ni revistas ni cómics. Mateo no lee nada que esté en papel. Mateo dice que el papel es antiguo, aburrido y apagado, y no está tan interesado en lo que puede leer del libro sino en lo que el libro puede leer de él: en la forma en que el libro actúa dependiendo de cuándo él hace una pausa, qué se queda mirando, cuándo deja de leer. Mateo, al igual que sus amigos, solo lee post-libros.
El libro tal como lo conocemos (papel con letras impresas y pega) está obsoleto para Mateo. Aunque no para su papá, que le sigue comprando libros clásicos. El papá de Mateo cree que él no está leyendo libros de verdad, que esos “soniditos” y “olorcitos” y “muñequitos” no le van a estimular la imaginación. Que Mateo, en vez de leer, juega. “Él juega con ese aparatico,” dice, cuando Mateo está absorto mirando, tocando y sacudiendo el iPad.
Según la RAE, leer es “Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.” Y eso es exactamente lo que está haciendo Mateo.
Mateo lee. Mateo sabe que no basta con la escritura para crear un buen post-libro. Mateo quiere ganarse la vida escribiendo historias, y para aprovechar los medios de su época debe buscar artistas de fragancias y diseñadores y programadores y animadores y músicos. Mateo quiere que todos estos elementos se complementen naturalmente para que el post-libro sea tan bueno que sus lectores quieran crear escenas nuevas en medios diferentes: celulares, redes sociales, blogs, podcasts, cine online. Historias transmedia. Historias que no son libros sino aplicaciones. Post-libros.
Mateo no necesita enviar manuscritos o demos de su post-libro a una editorial para que un par de editores lo aprueben o lo rechacen. Mateo publica su propio libro y lo comparte con su propia red. Su red es la que lo edita. Su red es la que lo aprueba. Su red es la que paga y aumenta el universo de la historia.
Mateo cree que puede hacerse rico vendiendo post-libros, irse de su casa e independizarse. Mateo cree que su papá no entenderá cómo lo hizo y le decomisará el iPad. Mateo sonríe al imaginarse que mientras está en el colegio, su papá sujetará el iPad con sospecha, como si el aparato fuera el delincuente que condujo a su hijo por un mal camino. Y se imagina que su papá luego intentará prender en vano el iPad ignorando que, aunque es el papá, su retina, su voz y su forma de caminar no son iguales a las de Mateo.
Medellín, Junio de 2010
A Mateo no le gustaba leer. Mateo iba a cine. Mateo se había visto muchas veces Alicia en el País de las Maravillas. La primera vez se estaba quedando dormido, pero la película se puso buena después de que Alicia se cayó al hoyo. Cuando salió el DVD, el papá se lo compró, y a la quinta vez de vérsela, Mateo ya se había aprendido todos los diálogos de la película.
El papá de Mateo, que tenía que viajar a Estados Unidos, le había preguntado qué le traía y Mateo le había dicho: “un iPad”. Algunos de sus amigos tenían iPad. Después de que el papá llegó, Mateo le pidió prestada la tarjeta de crédito para registrarse en el App Store y comprar el libro de Alicia para iPad. “Es para una tarea,” le dijo, como si fuera verdad.
Mateo lee, y la ilustración de Alicia que acompaña el texto empieza a crecer luego de comer ciertas tortas o beber ciertas botellas. Mateo lee, y en la ilustración de Alicia aparece el Gato Cheshire pestañeando y la Oruga Azul fumando. Mateo lee y sacude el iPad y Alicia, el Sombrerero y el Conejo Blanco tiemblan en la fiesta del té. Mateo puede tocar el iPad. Mateo puede cambiar el ángulo del iPad. Mateo puede escuchar el iPad. Mateo, al que no le gustaban los libros, ahora está leyendo.
Aunque Mateo es ficticio, la tecnología de la diseño-ficción para 2014 ya existe. La parte en la que el libro sabe qué está leyendo Mateo y hace ajustes en tiempo real es muy similar al Texto 2.0, desarrollado por científicos del Centro de Investigación Alemán de Inteligencia Artificial (en Alemán, DFKI). Ellos mezclaron unidades del eye tracking de la empresa sueca Tobii (se especula que Apple compró unidades para una próxima versión del iPad), y otras tecnologías, para crear un plugin para navegadores de internet que permite texto aumentado (información como música ambiental o animaciones ejecutándose según el párrafo que leía Mateo) y lectura aumentada (como el diccionario que definía en tiempo real las palabras en las que se detenía Mateo). Aunque la tecnología del eye tracking (cualquier dispositivo que es capaz de medir cuándo alguien lo está mirando) aún es muy costosa y voluminosa, el desarrollo y la miniaturización de tecnologías similares indican que muy probablemente podríamos encontrarnos en el futuro cercano con dispositivos que la incluyen, de la misma forma en la que ahora se incluyen webcams.
La parte en la que digitalmente se activan aromas es muy similar a los experimentos olfativos que ha realizado la industria cinematográfica desde hace décadas. Walt Disney lo intentó para la película Fantasia (1938); Hans Laube, con el sistema Smell-O-Vision, para la película Scent of Mystery (1960); y la empresa japonesa NTT Communications, con su sistema de fragancias manipulado por internet, esparció aromas desde pequeños dispositivos instalados bajo las sillas del público en escenas claves de la película El Nuevo Mundo (2006). Un sistema más complejo que “imprima” fragancias no estaría tan alejado de la realidad. A pesar de algunos intentos fallidos (como el sistema iSmell, que es uno de los “25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos” según PC World Magazine), los olores, en interacción con el texto, podrían aumentar la inmersión del lector en la historia.
Para Mateo era muy importante que los libros fueran aplicaciones. Que sus lectores pudieran ampliar el universo de la historia en diferentes medios. El pasado 25 de Mayo en el App Show de San Francisco, el demo de la empresa Subutai mostró que escritores de ciencia ficción como Neal Stephenson y Greg Bear estaban apuntando hacia esta dirección. Por medio de la aplicación The Mongoliad, se han reunido con artistas, coreógrafos de peleas, programadores, cineastas, diseñadores de juegos, entre otros, para producir un flujo de “para-narrativa y extra-narrativa no textual que le dará vida a la historia en formas satisfactoriamente únicas, y que no podría hacerse usando solamente un medio”. La historia, que consiste en una novela en serie, se estará publicando durante el transcurso de un año, y cuando esté en su mejor momento, le pedirán a los fans que se unan para crear el resto del mundo y contar historias nuevas. The Mongoliad, disponible a finales del año para iPad, iPhone, Android y Kindle, promete ser un experimento de tecnología, storytelling y creatividad colectiva que podría darle forma al futuro de la novela.
El papá de Mateo te diría que los ebooks nunca podrían reemplazar el libro. “¿Quién abraza un monitor?”, te diría. “Yo a mi libro lo pongo a pasear, no a una CPU”. Tú le dirías que puedes abrazar un iPhone y echarlo incluso en el bolsillo. Él te diría que “esa letrica chiquita no se puede leer”. Tú le sacarías un Kindle, que además de tener el tamaño de un libro se lee como el papel, y no cansa los ojos. Él lo consideraría, pero después de leer unos párrafos, te preguntaría por qué las ilustraciones son a blanco y negro, “como de periódico barato”. Entonces tú le sacarías un iPad. Ilustraciones a color. Lo puedes tocar. Lo puedes abrazar. “Interesante,” te diría, “pero la luz cansa.” Y justo cuando estás pensando que tal vez las próximas pantallas transflectivas estarán a la altura de un lector clásico como el papá de Mateo, él te diría: “y no se pueden tocar las páginas.”
La textura y el olor de las páginas, y las formas creativas en las que se pueden combinar diseño y materiales, pueden ser las fortalezas del libro físico en la era digital. Tal vez los únicos libros que valga la pena imprimir sean ediciones que exploten las ventajas de la impresión, en formas en las que incluso alguien como Mateo podría apreciar. El libro físico en la era digital debe tratarse como una escultura de historias, pensamientos, ideas… un lienzo donde artistas, escritores y diseñadores se unen para crear un objeto único y valioso.
Sin embargo, tal vez esté tratando de convencerme a mí mismo de que el tacto de una pantalla nunca podrá reemplazar las texturas de las hojas, o de que encontrar en una librería la novela que habías estado buscado por años es mucho más emocionante que entrar a un sitio web. O posiblemente se haya creado una brecha generacional, y así como a la generación de mi papá se le dificultó usar el computador, a mi generación se le dificultará aceptar nuevas formas de lectura.
Me convenceré a mi mismo de que los libros sin leer que guardo en mi biblioteca, y que tanto he cuidado, son los libros “de verdad”. Y aquí, ahora, mientras ustedes leen esto en papel, una generación de adolescentes como Mateo está “jugando con aparaticos”, creando historias en diferentes medios y leyendo las primeras versiones de unos libros que serán imposibles de imprimir.
[foto: Chris Harrison]
[texto: Hernán Ortiz]
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[Fractal'10] Charla: “Cómo Philip K. Dick Inventó el Mundo y Reinventó el Mío” por Daryl Gregory
La primera charla de Fractal’10, “Cómo Philip K. Dick Inventó el Mundo y Re-Inventó el Mío” estuvo a cargo del escritor Daryl Gregory, quien habló sobre la obra y la vida de este controversial autor de ciencia ficción, fuente de inspiración de músicos, cineastas, artistas, y del mismo conferencista.
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[Fractal'10] Paul D. Miller (aka DJ Spooky That Subliminal Kid) dice…
Por los días de Fractal’10, Paul D. Miller (aka DJ Spooky That Subliminal Kid) estaba lanzando un blog en Big Think. Mientras íbamos en el carro hacia el hotel, él admiraba la arquitectura de algunos edificios de la ciudad, el estado de las carreteras, el clima. Me dijo: “He ido a muchos eventos, y créeme, lo que ustedes están haciendo en Fractal es único.” Luego sacó su iPhone, y mientras digitaba algo, dijo: “Sobre eso será mi primer post”.
Y esto fue lo que publicó el 29 de Abril:
I’m just getting on a flight from Medellín, Colombia. No, I wasn’t hanging out with drug lords, war lords, or Nazis who fled Germany after World War II. I was there for a conference on the near future called “Fractal.” Fractal is the acronym (in Spanish) for Ficción Realidad Arte Ciencia Tecnología América Latina (Fiction, Reality, Art, Science, Technology, Latin America), but it also stands for a very cool, interesting group of folks. I had first heard about Fractal from a friend, Bruce Sterling, the renowned science fiction author, and I was curious. Plus, it was occurring in one of the most infamous cities in the Southern hemisphere, so I was into the vibe.
Basically, the festival brings together all the things that I’m into: smart, progressive people doing smart, progressive stuff—with multi-culturalism as a core ingredient. The “Orquideorama” designed by Plan B Architects was a stunning venue, and above all, the idea of a festival based on Latin American issues in science fiction was incredibly appealing. You can find extra info on the conference here, on the Orquideorama here, and on Plan B Architects here.
[Foto: Tobin Poppenberg]
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Kij Johnson: premio Nebula, Fractal y el próximo libro de Proyecto Líquido
El premio Nebula
Justo después de leer “Spar” de Kij Johnson, no pude sacarme la imagen sexual de la cabeza. Demasiado intensa y reiterativa, demasiado viscosa y claustrofóbica y surrealista, con miles de penetraciones (entradas y salidas) en partes del cuerpo conocidas y por conocer. Y tentáculos. Muchos tentáculos…
Kij te prepara desde la primera frase: “In the tiny lifeboat, she and the alien fuck endlessly, relentlessly.” Y a esta frase le sigue una pausa. Supongo que es para que el lector pueda tomarse algo, un MAREOL®, una aromática, un té, o para que inhale profundamente — al lector lo espera un viaje incómodo lleno de curvas cerradas, pendientes sin pavimentar y baches, para luego darse cuenta de que el problema no es el viaje en sí, sino lo que ocurre en la mente del conductor. Y del pasajero. ¿O son la misma persona?
La historia –perturbadora, pero a la vez extraña, de una imaginación elevada, y un estilo fragmentado y directo– logra que el lector supere el shock inicial para llevarnos a un nuevo territorio, posiblemente al de las relaciones interpersonales.
En una entrevista realizada por la revista Clarkesworld, Kij Johnson dijo que el tema de “Spar” es cómo la comunicación falla en las relaciones interpersonales. Dijo: “es una historia sobre lo que puede ocurrir cuando las personas que amamos se convierten en aliens que no se comunican y con quienes compartimos una cama. Y es una historia sobre tener sexo con un alien porque o lo haces o te mueres del aburrimiento.”
“Spar” ganó el premio Nebula en la categoría de mejor cuento, donde compitió con los autores James Patrick Kelly, Will McIntosh, N.K. Jemisin, Michael A. Burstein y Saladin Ahmed. Vimos la transmisión de los Nebula por streaming, pudimos felicitar a Kij remotamente (“OMG OMG OMG!” fue lo único que nos pudo decir), y ella también celebró a lo lejos: este año no pudo asistir a la ceremonia por la misma razón por la que no pudo venir a Fractal.
El accidente
Kij nos escribió antes de Fractal diciéndonos que escalando (practicando su hobby favorito) se fracturó un tobillo, y que esto la iba mantener inmovilizada durante varios meses, así que no había ninguna posibilidad de que pudiera viajar a Colombia o a cualquier otro sitio. Fue una noticia triste para ambos: durante el año habíamos trabajado con Kij, tanto en Escritura Líquida (taller del que ya salió un primer grupo de graduados), como en Fractal. Una tarde le hicimos una propuesta: escribir una historia alrededor del tema Reinventando el Mundo para ser leida en Fractal. Ella por ese entonces nos estaba enseñando el concepto de prompts. Decía: “Un prompt es una palabra o frase que usas para empezar una historia. El prompt provoca una historia. Algunas veces te los dicen. El prompt para ‘26 Monkeys, Also the Abyss‘ fue ‘monos’ y ‘mirando hacia el abismo’. Así que, denme un prompt.”
La pregunta era intimidante. El cuento que mencionaba había acabado de ganarse un World Fantasy Award (el premio más importante en el género de literatura fantástica) y Vivi y yo no sabíamos si podíamos salir espontáneamente con algo lo suficientemente bueno para inspirarar a Kij. Así que nos miramos la cara sin saber qué responderle.
El libro
Pero antes de esta propuesta, le habíamos dicho que estábamos interesados en publicarle una colección de cuentos en español. Ella nos había dicho que quería publicar una colección en inglés y en español (tal vez un libro de dos lados), y a nosotros nos gustó mucho la idea. Kij ya había publicado una (digital y en inglés) llamada “Tales for the Long Rains” (“Cuentos para Largas Lluvias”) y nos pareció que el título estaba muy relacionado con Agua/Cero. Necesitábamos algo relacionado con lluvia, agua, líquido, así que pensando sobre el posible nombre de la colección, nos dijo: “los cuentos son como un salpicado de pequeñas gotas”.
Luego dijo: “spray de agua”.
Dijo: “tinta como agua”.
Dijo: “agua derramada”.
Y en un momento se quedó en silencio y dijo: “quiero escribir una historia llamada ‘Names for Water’ (‘Nombres para Agua’) y usar ese título para la colección”. Kij ya nos había preguntado si esta historia podría ser la misma que leería en Fractal’10, y al recordar esto salieron naturalmente los prompts: encontrando significados profundos en el agua. Reinventando el mundo. Teléfono celular.
El resultado es una historia que se publicará (en inglés) en la revista Asimov’s , y en nuestro próximo libro, una colección de cuentos de Kij Johnson que saldrá a finales de 2010.
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Próxima Descarga Fractal
Queríamos recordarles que después de la exitosa clausura de Fractal’10 estaremos retomando las Descargas Fractales, empezando este Viernes 28 de Mayo, donde leeremos el cuento “El Remero” de Jeremy Robert Johnson y escucharemos música de Sam Pool (aka SPL):
Lugar: Sala de Audición Musical, Universidad EAFIT
Hora: 6:00 PM
Fecha: 28 de Mayo, 2010.
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[Fractal'10] Fotos
Fotos de Fractal’10, en Flickr. Muchas gracias a Pixelgoomba y a Julián Castrillón. Otras fotos, tomadas por Juan Diego Gómez, pueden verse aquí.
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Shining Buddah
A partir de las imágenes de Visiones Futuristas del Futuro de Impactlab, hicimos un concurso en Twitter (@hernanpl). Los primeros que me dijeron sus imágenes favoritas ganaron su nombre en unas pequeñas historias inspiradas en esas imágenes. Los ganadores fueron Manuel (@manuelj), Laura Elena (@elenhie) y Sebastián (@Sepecat). Esta es la tercera historia, basada en la imagen “Dream inducers designed to enhance those middle of the night experiences”, con un Sebastián ficticio como protagonista.
El tipo de rasgos orientales que ven en la imagen conectado a la Dream Machine es Sebastián, un colombiano-japonés que solía elegir a sus novias por catálogo. Eso era en la época en la que tenías que hacer fila para entrar a su restaurante de comida oriental Shining Buddah. Ahora, meses después de que salubridad reportó que gran parte de las proteínas del restaurante las proporcionaban las ratas del sector, Sebastián está en dos lugares a la vez: en su cama, al lado de su esposa Karen, con quien está cumpliendo cinco años de matrimonio, y en Dubai, teniendo un romance onírico con Hariri, su amante y futura asesina.
Cuando Karen llegó del trabajo y vio a Sebastián dormido con los parches en la frente, supo que no habría celebración del aniversario. Lloró un rato, tomó un poco de Vodka y luego decidió que era el momento perfecto para alterarle el sueño (el técnico de ensamblaje en la aerolínea donde trabajaba como azafata le había indicado cómo). En su cama, se conectó desde una terminal de su portátil a un puerto libre de la Dream Machine, aumentó en diez el parámetro del nivel emocional de la película e insertó el código de un cuchillo debajo del código de la almohada de la habitación del hotel Burj Al Arab, donde Sebastián acaba de entrar con Hariri. Sebastián cree que está viviendo la aventura amorosa de su vida y que mañana va a despertar con su esposa-de-cinco-años al lado. Cree que su esposa-de-cinco-años estará brava por no celebrar su aniversario, pero él tiene una rutina preparada: le hará el desayuno, le llorará, le dirá que es un adicto, destruirá un par de discos inductores de sueño, le pedirá el favor de que lo ayude… y el mundo seguirá siendo igual. Eso es lo que cree Sebastián.
Cuando se hizo público lo de Shining Buddah, Sebastián perdió dinero, perdió clientes, perdió autoestima. Shining Buddah representaba todo lo que él había luchado por conseguir: sanarse de su adicción a los casinos, reconciliarse con su papá antes de que muriera de cáncer, sacar de las calles y las drogas a su mejor amigo, conocer a Karen. Shining Buddah era su hijo único, su símbolo mágico, su animal de poder, su identidad.
Así que han sido meses fatales para ambos. Meses donde una nube de drama los perseguía y les llovía encima cada que intentaban arreglar las cosas. Meses donde Sebastián regresaba a los casinos y ganaba suficiente dinero para poder comprar lo que su mejor amigo –que había vuelto a las calles y a las drogas– le vendió como la Dream Machine, su nueva adicción, su vía de escape, su nuevo símbolo mágico.
Ahora Sebastián podía ser dueño de un exitoso restaurante vegetariano en Dubai. Podía elegir a sus novias por catálogo y tener amigos a los que sí podía ayudar. Podía incluso almorzar con su papá muerto y tener un romance con la única mujer con la que realmente quería estar en su vida: Hariri, el nombre que Sebastián le puso a Karen en el mundo onírico.
Pero Karen no sabe. Karen sólo ve líneas de código y cree que Sebastián tiene una aventura con alguien más. Karen quiere terminar con todo esto y le asigna a Hariri la función de asesinato.
Hariri entra con Sebastián a la habitación de mármol, terciopelo y oro del hotel Burj Al Arab. Hariri le hace un baile árabe, mientras él se acuesta en la cama. Hariri se quita la ropa despacio y se acerca a Sebastián con movimientos musicales. Hariri se monta sobre Sebastián, le da un beso en la frente y desliza su mano sobre la almohada. Sebastián sonríe en los dos lugares. En su cama, mientras su esposa lo observa, y en Dubai, mientras Hariri le entierra el cuchillo en el corazón. Karen nota algo raro en la sonrisa de Sebastián. Le recuerda a cuando él estaba enamorado de ella. Esa sonrisa…. ella se había enamorado de esa sonrisa. Algo no cuadra. Karen le quita los parches a Sebastián y se los pone en su frente.
En la cama, Sebastián se despierta gritando.
En Dubai, Karen se convierte en Hariri.
En Dubai, Hariri está en una habitación con Sebastián, desnuda, con un cuchillo en la mano. Sebastián está muerto. Hay mucha sangre en la cama. Hariri está inmóvil y no puede dejar de llorar mientras trata de entender lo que pasó. Hariri ya no puede hacer nada por ayudar a Sebastián, es su asesina, y lo único que puede hacer ahora es deshacerse del cuerpo lo más pronto posible. Deja caer el cuchillo y logra vestirse como puede. Cuando vuelve a mirar a Sebastián, nota que él está en otra posición. La sangre de las sábanas ha desaparecido. El cuchillo está en la mano de él. La nube de drama llueve encima de ella… y mientras Sebastián se acerca con una sonrisa diferente en los dos lugares, Hariri sabe que esta será la peor noche de su vida…
[Imagen: Impactlab]
[Texto: Hernán Ortiz]
[Las otras historias: Raid D1sruptor y Faltan 13 libros para el 2009]
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Homenaje de Proyecto Líquido a J.G. Ballard
Este viernes 11 de Septiembre de 1.30 PM a 7.00 PM, en el Pabellón de la Alcaldía de la Fiesta del Libro y la Cultura que se realizará en el Jardín Botánico de Medellín, presentaremos un homenaje al escritor y visionario inglés J.G. Ballard, quien falleció el pasado 19 de Abril.
El homenaje consistirá en tres charlas donde se hablará de la relación entre J.G. Ballard y la música (la influencia en artistas que se inspiraron en sus novelas como Thom Yorke, Ian Curtis, Trent Reznor y Marilyn Manson), el cine (David Cronenberg y Steven Spielberg adaptaron “Crash” y “El Imperio del Sol”) y las artes plásticas (su afición por los surrealistas: Ernst, Delvaux, Dalí, Magritte); la proyección del texto “En lo que creo” de J.G. Ballard y la premiere del video “Impossible Man” con microhistorias protagonizadas por el maniquí-aviador Conrad, grabadas en paisajes “ballardianos” de Medellín.
El homenaje finaliza con la proyección de la película “Crash” (1996), dirigida por David Cronenberg.
J.G. Ballard nació en Shangai en 1930, estuvo preso en un campo de concentración japonés de 1943 o 1945 y llegó a Inglaterra en 1947. Por el conjunto de su obra, es considerado por muchos escritores y críticos, entre ellos Martin Amis y Christopher Priest, como una de las figuras más importantes de la literatura del siglo XX.
[Foto: Francisco Cárdenas]
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Reunión de Fractal’10
Para quienes vivan en Medellín, Colombia, los invitamos este Sábado 15 de Agosto a las 4.00 PM a la primera reunión de Fractal’10, que realizaremos el 23 y 24 de abril del próximo año. Hablaremos sobre el tema elegido para el encuentro y la forma en que los interesados podrían vincularse.
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Escritura Líquida
A partir de este miércoles 12 de Agosto, bajo la asesoría del escritor norteamericano John Kessel y la dirección de Proyecto Líquido, empezaremos el taller de escritura en LeBon Café (Medellín, Colombia). El taller, con sesiones de dos horas cada miércoles, va hasta Fractal’10 (finales de Abril del próximo año), donde los participantes tendrán la oportunidad de estar en una sesión privada con uno de los escritores invitados. El cupo máximo es de ocho personas. Las inscripciones están abiertas. La mensualidad es de $160.000. Para reservar, pueden escribir a escritura(arroba)proyectoliquido.net.

[Ilustración: Oscar González]
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