[Fractal'10] Charla: “Programando ADN para diversión, arte y necesidades humanas” por Joey Davis

La cuarta charla de Fractal’10, “Programando ADN para diversión, arte y necesidades humanas”, estuvo a cargo del PhD en Biología del MIT e ingeniero de Ginkgo BioWorks Joey Davis, quien presentó el tema de la biología sintética y las posibilidades que ofrece para el futuro.



[Fractal'10] Charla: “El Futuro es Ahora” (sobre William Gibson) por Paul D. Miller aka DJ Spooky That Subliminal Kid

La tercera charla de Fractal’10, “El Futuro es Ahora”, estuvo a cargo del compositor, artista multimedia y escritor Paul D. Miller aka DJ Spooky That Subliminal Kid, quien habló sobre la obra de William Gibson, el padre de la literatura cyberpunk.



[Fractal'10] Charla: “Nadie Puede Alucinar ni Soñar sin Cerebro” por Francisco Lopera

La segunda charla de Fractal’10, “Nadie Puede Alucinar ni Soñar sin Cerebro” estuvo a cargo del doctor Francisco Lopera, director del Grupo de Neurociencias de Antioquia, quien habló sobre el papel del cerebro en la percepción del mundo.



[Fractal'10] Feliz cumpleaños, Daryl

Cuando vimos a Daryl Gregory sentado en una silla cerca a la puerta de las salidas internacionales del aeropuerto José María Córdova de Medellín, recordé la primera escena de su novela ganadora del Crawford Award, Pandemonium:

Como un demonio había poseído a un hombre, la seguridad de O’Hare había cerrado la explanada entre las puertas y la zona de reclamo del equipaje. Las reacciones variaban de la agitación a la exasperación. Era otro retraso de vuelo, pero al menos era un retraso interesante.

Sin embargo, en la vida real pasó lo contrario a la ficción: los vuelos de Daryl salieron puntuales e inmigración había sido inusualmente ágil. Mientras nos esperaba (hacíamos tiempo en otro lugar del aeropuerto), Daryl se había conectado a internet desde su Droid y le había escrito a su esposa. No hubo ninguna posesión demoníaca por arquetipos pop en el aeropuerto, pero sí Wi-Fi gratis, y eso hizo que la espera fuera interesante.

El aeropuerto estaba casi vacío. No había nadie sentado cerca a Daryl. La situación era similar a la del protagonista de Pandemonium:

De repente estaba solo en medio del pasillo y el hombre poseído corría hacia mí. Él estaba feliz, desnudo hasta la cintura, pecho flaco y brazos cubiertos de polvo gris, ojos abiertos. Sonrió, su boca formando palabras que yo no podía escuchar. Me alejé de su camino, dejando mi equipaje tirado en el piso.

Diez minutos después, Vivi y yo nos acercamos a Daryl; dos personas sonriendo, aparentemente no-poseídas. En la mano teníamos una hoja con el nombre “Daryl Gregory” y el logo de Fractal, pero en ningún momento la usamos. Recoger a un invitado es como tener una cita a ciegas —sólo lo conoces en fotos, se te acelera el corazón cuando lo ves y luego lo llevas a comer— así que no era buena idea sacar la hoja.

La primera escena de Pandemonium seguía en mi cabeza:

Estaba cansado. Había estado viajando durante todo el día, volando en stand by y tomando un vuelo de cada tres, cargado el equipaje por tres aeropuertos, tres revisadas de seguridad. Al menos yo no era japonés. Que pesar de esos hijueputas, en las puertas prácticamente los desnudaban buscándoles cosas.”

¿Cómo había sido el viaje de Daryl? Él no era japonés y tampoco volaba en stand by, así que suponía que le había ido bien. Además parecía sonriente y entusiasmado cuando nos saludamos. Daryl nos saludó con un abrazó y nos dijo que por fin habíamos podido conocernos después de cuatro años de habernos comunicado por internet. Era increíble pensar que le estábamos ayudando a cargar las maletas al autor de “Segunda Persona, Tiempo Presente,” el conmovedor cuento de la pastilla Zen, la niña con doble personalidad y las extrañas teorías neuronales que incluimos en Agua/Cero.

“El viaje estuvo excelente,” dijo Daryl. Había tenido suerte: el llanto de un bebé no dejó dormir a Jeremy Robert Johnson y a Paul D. Miller le hicieron demasiadas preguntas en inmigración. En cambio el único problema de Daryl fue decidir qué película seleccionar entre las 22 que podía ver en la pantalla del avión.

Más tarde, en un restaurante, Daryl nos dijo que no veía la hora de conocer a Juan Valdez, quien asistiría al evento gracias a la Federación Nacional de Cafeteros. En su blog, escribió: “Juan Valdez existe. Es como una especie de Lassie, ya que no quieres preguntar con cuál Juan Valdez estás, o cuántos había antes. Por otro lado, los Juan duran mucho más que los hombres Malboro. ¡Y nos dio café a todos!”

En Fractal, Daryl dio una charla sobre el escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, y en el lanzamiento de Fractal leyó “Digitalizándose”, cuento alrededor del tema Reinventando el Mundo sobre un hombre que, al despertar, descubre que su conciencia se ha trasladado al dedo índice de su mano izquierda.

Sobre el evento, Daryl escribió: “No es como ningún otro encuentro de ficción especulativa al que haya ido. Los organizadores, Hernán y Viviana, administran una pequeña editorial llamada Proyecto Líquido y el año pasado empezaron con Fractal para impulsar la ciencia ficción en Colombia. Pero este no es un encuentro estándar de ciencia ficción: decidieron juntar científicos, artistas digitales, escritores, músicos, y programadores para hablar sobre cosas futuristas y extrañas.”

Sin embargo, según Daryl, gran parte de la acción del evento fue lo que ocurrió antes y después. “Hernán y Vivi y una variedad de amigos y voluntarios fueron excelentes anfitriones, llevándonos por la ciudad, llevándonos hacia las montañas y sacándonos a los pueblos, alimentándonos en cada oportunidad. Medellín es una ciudad moderna, llena de vida, y en las calles hay muchos buses pintados de colores brillantes, pequeños taxis amarillos, y un número infinito de motos que van a toda velocidad.”

Daryl observó que en Medellín hay muchos negocios de jugos, pollo asado, helado y zapatos, y especialmente capturó su atención el negocio de arrendamiento de celulares. “Si quieres llamar a alguien en Medellín, solo hay que dar unos cuantos pasos,” dijo. También le sorprendió que la mayoría de los vendedores fueran mujeres jóvenes con chalecos complicados que sujetaban múltiples celulares.

Una de las escenas más ciencia-ficción de todo el viaje, según Daryl, ocurrió un día después de haber terminado el evento. “Visitamos la finca de Gabriel Ochoa, quien administra la última finca cafetera de Medellín,” escribió Daryl. “Todos los granos son recogidos a mano, y el proceso es bastante low-tech. Pero Gabriel descubrió que Paul D. Miller era un DJ, y los ojos de Gabriel se iluminaron. Lo llevó a la parte baja de la montaña, donde tiene su propia cantina privada, una colección celestial de LPs, y un multi-tornamesa con partlantes de lujo y un mixer.”

Ahora que Daryl ha regresado a Estados Unidos, también ha regresado nuestra amistad electrónica. Su novela The Devil’s Alphabet fue elegida por Joseph Mallozzi, productor de la serie de televisión Stargate Universe, como el libro de Agosto en su club de lectura, y también por el grupo de Escritura Líquida (Juan Diego, Carlos, Caro, Laura, Vivi y yo) como el primer libro de nuestro club.

Daryl sigue escribiéndonos ocasionalmente. En su último correo, dijo: “Estoy un poco agotado de trabajar – terminé una novela nueva hace dos semanas, terminé mi primer script para un libro de cómics hace un par de días, y anoche envié mi colección de cuentos a mi agente. Estoy disfrutando del momento, pero creo que necesito descansar.”

Sin embargo ese merecido descanso no vendrá este fin de semana: hoy, 26 de Junio, es su cumpleaños. En su status de Facebook, dice: “planeo celebrar escribiendo un poco para un libro de cómics, con una pequeña cena con la familia, y finalmente, con una gran porción de torta de chocolate Alemana de mi esposa.”

Suena como una buena celebración.

Happy Birthday, Daryl!

[Fotos: Juan Diego Gómez y John Cárdenas]



“22″ anotado en un papel

La semana pasada anoté “22″. Anoto cifras que leo — a veces son útiles y a veces tan irrelevantes que si no las uso en una semana las boto a la basura. Pero esta vez sólo anoté la cifra, no a qué se refería. Seguramente mientras la escribía, algo me interrumpió (en mi casa suelen entrar murciélagos y mariposas negras por la noche que tengo que sacar con escoba), así que no sé, pero creo que era algo relacionado con ebooks.

 

Googleé “22″ + “ebooks” y encontré que el iPad tiene el 22% del mercado de ebooks, según reveló recientemente Steve Jobs en el WWDC de San Francisco. Esta cifra sugiere que el iPad (que por cierto llegará el próximo mes a Colombia) está cambiando agresivamente el mercado de ebooks. Tengo anotado en otro papelito que en Estados Unidos el mercado de ebooks ha crecido un “127.4%” en Abril y un “217.3%” en lo que va del año, según la AAP (a diferencia de las ventas de libros impresos, que cada vez siguen bajando más), y supongo que parte de esto también se debe al Kindle. En una entrevista, el presidente de Amazon Jeffrey P. Bezos, dijo: “Tenemos 125,000 títulos de libros disponibles para Kindle. Cuando observas las ventas de libros físicos de Amazon de esos mismos títulos, las ventas de Kindle ahora son más que el 6% de las ventas totales.”

De esa misma entrevista me gustó mucho la metáfora del caballo, para explicar la fascinación de la gente por el libro físico vs. el digital:

Estoy seguro de que la gente ama a los caballos. Pero no vas a ir al trabajo en caballo sólo porque lo amas. Nuestra tarea es construir algo que sea mejor que un libro físico. La razón por la que amamos un libro físico es porque hemos tenido tantas experiencias buenas con ese objeto en nuestras manos que hemos creado asociaciones agradables.
No estamos tratando de desplazar el amor de la gente hacia el objeto físico que es el libro. Es una invención santificada. Lo que hay que tener presente es que lo realmente importante no es el recipiente, es la narrativa. La lectura de largo aliento es importante para nuestra sociedad.

Pero bueno, aunque esto suena muy interesante, no es lo que yo anoté. ¿Qué sería ese 22? Seguí buscando. Encontré que según un estudio de la empresa de investigación de mercado Nielsen, el 22% del tiempo total de internet pertenece a las redes sociales: gente comentando, compartiendo, enlazando, taggeando, etc. El reporte dice que es la primera vez en la historia que las redes sociales o los blogs son visitados por 3 de cada 4 personas que entran a Internet.

Y esto también suena muy interesante, pero no es la razón por la que anoté 22. Si me pongo a buscar en Google tal vez nunca termine, pero no puedo dejar de hacerlo. Por alguna razón siento que ese número significa algo y no encuentro ninguna respuesta. Me siento incapacitado, como la bailarina de un capítulo de la Dimensión Desconocida que tiene pesadillas sobre una malvada enfermera que la invita a la morgue del hospital, ubicada nada más y nada menos que en la habitación 22.

Siento que Dios me ha abandonado, y cuando recuerdo que de hecho eso es lo que trata el Salmo 22, comprendo que no estoy tan lejos.

Por cierto, hay 22 letras en el alfabeto Hebreo, 22 caminos en el sefirot de la Kabbalah, y 22 es el número de la camiseta de Kaká, pero eso ya no tiene nada que ver. Necesito concentrarme.

22. Según la numerología es un número Maestro, de un poder vibracional muy elevado, también llamado Maestro del Nivel Espiritual. La numerología dice que la gente 22 siente como si viviera en dos mundos, uno que está abrumado por lo mundano, y el otro por lo fantástico. Eso parece describirme. ¿Seré 22? Posiblemente averigüé mi número según la numerología para hacer un chance, o algo así, y no me acuerdo. Supuestamente debo sumar individualmente los números de mi fecha de nacimiento: 4 + 8 + 1 + 9 + 8 + 2 = 3 + 2 = 5. Soy 5. No era eso entonces. De los 5 dicen: “Expansivo y sociable, de nuevas y visionarias ideas; de pensamientos rápidos, polifacético, curioso y explorador”.

Suena bien. Pero no olvidaré el 22. Me trajo buenas noticias sobre el iPad, los libros digitales y las redes sociales. Si de verdad soy 5, tal vez haya escrito sin saber el número del futuro y un buen post-libro deba combinar esos dos elementos.

[Foto: flattop341 en Flickr]



Decoralibros

¿Desea parecer inteligente sin esfuerzo? ¡Actualice su biblioteca con nuestros decoralibros! Muéstrele a sus visitas que usted es culturalmente activo luciendo en su casa las mejores novedades editoriales. Cada libro incluye portadas intercambiables a un precio ridículo que nosotros le vendemos, y si quiere, le instalamos (aunque no es sino ponerlas). No desperdicie el espacio de su biblioteca con páginas que no va a leer: un decoralibro, además de adornar, sirve para guardar objetos pequeños como cartas, clips o joyas, que estarán asegurados con llave. Y como no tienen páginas, además de hacerlo interesante, lo convertirán en una ser humano consciente de la salud del planeta.

Dicen que el libro digital acabará con el libro físico, y es muy probable que lo haga. Pero les aseguro que el libro digital nunca podrá acabar con el decoralibro. Si no me cree, trate de decorar su casa con un ebook, o intente empacarlo en papel de regalo.

De hecho, el decoralibro es perfecto para regalar.

De hecho, tenemos una oferta de lanzamiento especial para el día del padre, así que aproveche. Sino, igual haremos más ofertas especiales después, para que ustedes se convenzan de comprar un producto del que luego estamos seguros de que nos darán las gracias.

Les deseamos un feliz día, lleno de abundancia, y recuerden que en Decoralibros Ltda. nuestro lema es “No lea. Decore.”

[Foto: Homespy]



Libros para una nueva generación

[Versión completa del artículo que escribí para la revista Generación de El Colombiano, Domingo 13 de Junio]

Medellín, Junio de 2014

Cuando Mateo está leyendo un post-libro, el mundo a su alrededor desaparece. El iPad reconoce y rastrea el ojo de Mateo, que se detiene en palabras como “epinicio”, “lábil” y “contumelia”, y el diccionario del post-libro automáticamente se las define en el oído. Mateo también escucha por los audífonos música ambiental de la historia y efectos de sonido que cambian según el párrafo que lee.

El ojo de Mateo pasa por un párrafo que muestra la animación de un río donde las palabras flotan, se desvanecen, y vuelven a aparecer, en una escena en la que el protagonista se está ahogando. En otro párrafo, un dragón enfurecido persigue al protagonista y quema frases que, si no leíste rápido, te las pierdes. Cuando el protagonista pasa por la cuerda floja, Mateo debe sostener el iPad en una posición fija para que no se caigan las letras… hasta que el protagonista logra atravesarla. A veces los villanos de la historia aparecen sobre las letras para distraer su lectura, y Mateo, sacudiendo el iPad, debe hacerlos caer a un pozo. Todo esto ocurre cuando el post-libro lee el ojo de Mateo, y de acuerdo a la posición en la que mira, reacciona.

El ojo de Mateo pasa por un párrafo que activa un dispositivo de olor digital conectado al puerto USB del iPad. Cientos de cartuchos combinan aromas para “imprimir” el olor a bosque-después-de-la-lluvia: flores, hojas de eucalipto, tierra mojada. El protagonista debe encontrar a su novia perdida en el bosque, y Mateo debe abrirse paso entre los helechos que obstaculizan la lectura de la historia en la pantalla, apartándolos literalmente con los dedos. Al irse por el camino equivocado, Mateo se desvía de la historia original y entra a historias alternativas escritas por fans y autores invitados. O por un amigo suyo. O por él mismo.

Escenas más tarde, el ojo de Mateo pasa lento por los párrafos. El iPad se da cuenta de que Mateo se está cansando de leer, así que reduce la cantidad de texto, baja el volumen de la música ambiental y reproduce animaciones de algunas de las escenas que ya había leído.

Mateo no lee libros ni revistas ni cómics. Mateo no lee nada que esté en papel. Mateo dice que el papel es antiguo, aburrido y apagado, y no está tan interesado en lo que puede leer del libro sino en lo que el libro puede leer de él: en la forma en que el libro actúa dependiendo de cuándo él hace una pausa, qué se queda mirando, cuándo deja de leer. Mateo, al igual que sus amigos, solo lee post-libros.

El libro tal como lo conocemos (papel con letras impresas y pega) está obsoleto para Mateo. Aunque no para su papá, que le sigue comprando libros clásicos. El papá de Mateo cree que él no está leyendo libros de verdad, que esos “soniditos” y “olorcitos” y “muñequitos” no le van a estimular la imaginación. Que Mateo, en vez de leer, juega. “Él juega con ese aparatico,” dice, cuando Mateo está absorto mirando, tocando y sacudiendo el iPad.

Según la RAE, leer es “Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados.” Y eso es exactamente lo que está haciendo Mateo.

Mateo lee. Mateo sabe que no basta con la escritura para crear un buen post-libro. Mateo quiere ganarse la vida escribiendo historias, y para aprovechar los medios de su época debe buscar artistas de fragancias y diseñadores y programadores y animadores y músicos. Mateo quiere que todos estos elementos se complementen naturalmente para que el post-libro sea tan bueno que sus lectores quieran crear escenas nuevas en medios diferentes: celulares, redes sociales, blogs, podcasts, cine online. Historias transmedia. Historias que no son libros sino aplicaciones. Post-libros.

Mateo no necesita enviar manuscritos o demos de su post-libro a una editorial para que un par de editores lo aprueben o lo rechacen. Mateo publica su propio libro y lo comparte con su propia red. Su red es la que lo edita. Su red es la que lo aprueba. Su red es la que paga y aumenta el universo de la historia.

Mateo cree que puede hacerse rico vendiendo post-libros, irse de su casa e independizarse. Mateo cree que su papá no entenderá cómo lo hizo y le decomisará el iPad. Mateo sonríe al imaginarse que mientras está en el colegio, su papá sujetará el iPad con sospecha, como si el aparato fuera el delincuente que condujo a su hijo por un mal camino. Y se imagina que su papá luego intentará prender en vano el iPad ignorando que, aunque es el papá, su retina, su voz y su forma de caminar no son iguales a las de Mateo.

Medellín, Junio de 2010

A Mateo no le gustaba leer. Mateo iba a cine. Mateo se había visto muchas veces Alicia en el País de las Maravillas. La primera vez se estaba quedando dormido, pero la película se puso buena después de que Alicia se cayó al hoyo. Cuando salió el DVD, el papá se lo compró, y a la quinta vez de vérsela, Mateo ya se había aprendido todos los diálogos de la película.

El papá de Mateo, que tenía que viajar a Estados Unidos, le había preguntado qué le traía y Mateo le había dicho: “un iPad”. Algunos de sus amigos tenían iPad. Después de que el papá llegó, Mateo le pidió prestada la tarjeta de crédito para registrarse en el App Store y comprar el libro de Alicia para iPad. “Es para una tarea,” le dijo, como si fuera verdad.

Mateo lee, y la ilustración de Alicia que acompaña el texto empieza a crecer luego de comer ciertas tortas o beber ciertas botellas. Mateo lee, y en la ilustración de Alicia aparece el Gato Cheshire pestañeando y la Oruga Azul fumando. Mateo lee y sacude el iPad y Alicia, el Sombrerero y el Conejo Blanco tiemblan en la fiesta del té. Mateo puede tocar el iPad. Mateo puede cambiar el ángulo del iPad. Mateo puede escuchar el iPad. Mateo, al que no le gustaban los libros, ahora está leyendo.

***

Aunque Mateo es ficticio, la tecnología de la diseño-ficción para 2014 ya existe. La parte en la que el libro sabe qué está leyendo Mateo y hace ajustes en tiempo real es muy similar al Texto 2.0, desarrollado por científicos del Centro de Investigación Alemán de Inteligencia Artificial (en Alemán, DFKI). Ellos mezclaron unidades del eye tracking de la empresa sueca Tobii (se especula que Apple compró unidades para una próxima versión del iPad), y otras tecnologías, para crear un plugin para navegadores de internet que permite texto aumentado (información como música ambiental o animaciones ejecutándose según el párrafo que leía Mateo) y lectura aumentada (como el diccionario que definía en tiempo real las palabras en las que se detenía Mateo). Aunque la tecnología del eye tracking (cualquier dispositivo que es capaz de medir cuándo alguien lo está mirando) aún es muy costosa y voluminosa, el desarrollo y la miniaturización de tecnologías similares indican que muy probablemente podríamos encontrarnos en el futuro cercano con dispositivos que la incluyen, de la misma forma en la que ahora se incluyen webcams.

La parte en la que digitalmente se activan aromas es muy similar a los experimentos olfativos que ha realizado la industria cinematográfica desde hace décadas. Walt Disney lo intentó para la película Fantasia (1938); Hans Laube, con el sistema Smell-O-Vision, para la película Scent of Mystery (1960); y la empresa japonesa NTT Communications, con su sistema de fragancias manipulado por internet, esparció aromas desde pequeños dispositivos instalados bajo las sillas del público en escenas claves de la película El Nuevo Mundo (2006). Un sistema más complejo que “imprima” fragancias no estaría tan alejado de la realidad. A pesar de algunos intentos fallidos (como el sistema iSmell, que es uno de los “25 peores productos tecnológicos de todos los tiempos” según PC World Magazine), los olores, en interacción con el texto, podrían aumentar la inmersión del lector en la historia.

Para Mateo era muy importante que los libros fueran aplicaciones. Que sus lectores pudieran ampliar el universo de la historia en diferentes medios. El pasado 25 de Mayo en el App Show de San Francisco, el demo de la empresa Subutai mostró que escritores de ciencia ficción como Neal Stephenson y Greg Bear estaban apuntando hacia esta dirección. Por medio de la aplicación The Mongoliad, se han reunido con artistas, coreógrafos de peleas, programadores, cineastas, diseñadores de juegos, entre otros, para producir un flujo de “para-narrativa y extra-narrativa no textual que le dará vida a la historia en formas satisfactoriamente únicas, y que no podría hacerse usando solamente un medio”. La historia, que consiste en una novela en serie, se estará publicando durante el transcurso de un año, y cuando esté en su mejor momento, le pedirán a los fans que se unan para crear el resto del mundo y contar historias nuevas. The Mongoliad, disponible a finales del año para iPad, iPhone, Android y Kindle, promete ser un experimento de tecnología, storytelling y creatividad colectiva que podría darle forma al futuro de la novela.

El papá de Mateo te diría que los ebooks nunca podrían reemplazar el libro. “¿Quién abraza un monitor?”, te diría. “Yo a mi libro lo pongo a pasear, no a una CPU”. Tú le dirías que puedes abrazar un iPhone y echarlo incluso en el bolsillo. Él te diría que “esa letrica chiquita no se puede leer”. Tú le sacarías un Kindle, que además de tener el tamaño de un libro se lee como el papel, y no cansa los ojos. Él lo consideraría, pero después de leer unos párrafos, te preguntaría por qué las ilustraciones son a blanco y negro, “como de periódico barato”. Entonces tú le sacarías un iPad. Ilustraciones a color. Lo puedes tocar. Lo puedes abrazar. “Interesante,” te diría, “pero la luz cansa.” Y justo cuando estás pensando que tal vez las próximas pantallas transflectivas estarán a la altura de un lector clásico como el papá de Mateo, él te diría: “y no se pueden tocar las páginas.”

La textura y el olor de las páginas, y las formas creativas en las que se pueden combinar diseño y materiales, pueden ser las fortalezas del libro físico en la era digital. Tal vez los únicos libros que valga la pena imprimir sean ediciones que exploten las ventajas de la impresión, en formas en las que incluso alguien como Mateo podría apreciar. El libro físico en la era digital debe tratarse como una escultura de historias, pensamientos, ideas… un lienzo donde artistas, escritores y diseñadores se unen para crear un objeto único y valioso.

Sin embargo, tal vez esté tratando de convencerme a mí mismo de que el tacto de una pantalla nunca podrá reemplazar las texturas de las hojas, o de que encontrar en una librería la novela que habías estado buscado por años es mucho más emocionante que entrar a un sitio web. O posiblemente se haya creado una brecha generacional, y así como a la generación de mi papá se le dificultó usar el computador, a mi generación se le dificultará aceptar nuevas formas de lectura.

Me convenceré a mi mismo de que los libros sin leer que guardo en mi biblioteca, y que tanto he cuidado, son los libros “de verdad”. Y aquí, ahora, mientras ustedes leen esto en papel, una generación de adolescentes como Mateo está “jugando con aparaticos”, creando historias en diferentes medios y leyendo las primeras versiones de unos libros que serán imposibles de imprimir.

[foto: Chris Harrison]
[texto: Hernán Ortiz]



[Fractal'10] Charla: “Cómo Philip K. Dick Inventó el Mundo y Reinventó el Mío” por Daryl Gregory

La primera charla de Fractal’10, “Cómo Philip K. Dick Inventó el Mundo y Re-Inventó el Mío” estuvo a cargo del escritor Daryl Gregory, quien habló sobre la obra y la vida de este controversial autor de ciencia ficción, fuente de inspiración de músicos, cineastas, artistas, y del mismo conferencista.



[Fractal'10] Paul D. Miller (aka DJ Spooky That Subliminal Kid) dice…

Por los días de Fractal’10, Paul D. Miller (aka DJ Spooky That Subliminal Kid) estaba lanzando un blog en Big Think. Mientras íbamos en el carro hacia el hotel, él admiraba la arquitectura de algunos edificios de la ciudad, el estado de las carreteras, el clima. Me dijo: “He ido a muchos eventos, y créeme, lo que ustedes están haciendo en Fractal es único.” Luego sacó su iPhone, y mientras digitaba algo, dijo: “Sobre eso será mi primer post”.

Y esto fue lo que publicó el 29 de Abril:

I’m just getting on a flight from Medellín, Colombia. No, I wasn’t hanging out with drug lords, war lords, or Nazis who fled Germany after World War II. I was there for a conference on the near future called “Fractal.” Fractal is the acronym (in Spanish) for Ficción Realidad Arte Ciencia Tecnología América Latina (Fiction, Reality, Art, Science, Technology, Latin America), but it also stands for a very cool, interesting group of folks. I had first heard about Fractal from a friend, Bruce Sterling, the renowned science fiction author, and I was curious. Plus, it was occurring in one of the most infamous cities in the Southern hemisphere, so I was into the vibe.
Basically, the festival brings together all the things that I’m into: smart, progressive people doing smart, progressive stuff—with multi-culturalism as a core ingredient. The “Orquideorama” designed by Plan B Architects was a stunning venue, and above all, the idea of a festival based on Latin American issues in science fiction was incredibly appealing. You can find extra info on the conference here, on the Orquideorama here, and on Plan B Architects here.

[Foto: Tobin Poppenberg]



Kij Johnson: premio Nebula, Fractal y el próximo libro de Proyecto Líquido

El premio Nebula

Justo después de leer “Spar” de Kij Johnson, no pude sacarme la imagen sexual de la cabeza. Demasiado intensa y reiterativa, demasiado viscosa y claustrofóbica y surrealista, con miles de penetraciones (entradas y salidas) en partes del cuerpo conocidas y por conocer. Y tentáculos. Muchos tentáculos…

Kij te prepara desde la primera frase: “In the tiny lifeboat, she and the alien fuck endlessly, relentlessly.” Y a esta frase le sigue una pausa. Supongo que es para que el lector pueda tomarse algo, un MAREOL®, una aromática, un té, o para que inhale profundamente — al lector lo espera un viaje incómodo lleno de curvas cerradas, pendientes sin pavimentar y baches, para luego darse cuenta de que el problema no es el viaje en sí, sino lo que ocurre en la mente del conductor. Y del pasajero. ¿O son la misma persona?

La historia –perturbadora, pero a la vez extraña, de una imaginación elevada, y un estilo fragmentado y directo– logra que el lector supere el shock inicial para llevarnos a un nuevo territorio, posiblemente al de las relaciones interpersonales.

En una entrevista realizada por la revista Clarkesworld, Kij Johnson dijo que el tema de “Spar” es cómo la comunicación falla en las relaciones interpersonales. Dijo: “es una historia sobre lo que puede ocurrir cuando las personas que amamos se convierten en aliens que no se comunican y con quienes compartimos una cama. Y es una historia sobre tener sexo con un alien porque o lo haces o te mueres del aburrimiento.”

Spar” ganó el premio Nebula en la categoría de mejor cuento, donde compitió con los autores James Patrick Kelly, Will McIntosh, N.K. Jemisin, Michael A. Burstein y Saladin Ahmed. Vimos la transmisión de los Nebula por streaming, pudimos felicitar a Kij remotamente (“OMG OMG OMG!” fue lo único que nos pudo decir), y ella también celebró a lo lejos: este año no pudo asistir a la ceremonia por la misma razón por la que no pudo venir a Fractal.

El accidente

Kij nos escribió antes de Fractal diciéndonos que escalando (practicando su hobby favorito) se fracturó un tobillo, y que esto la iba mantener inmovilizada durante varios meses, así que no había ninguna posibilidad de que pudiera viajar a Colombia o a cualquier otro sitio. Fue una noticia triste para ambos: durante el año habíamos trabajado con Kij, tanto en Escritura Líquida (taller del que ya salió un primer grupo de graduados), como en Fractal. Una tarde le hicimos una propuesta: escribir una historia alrededor del tema Reinventando el Mundo para ser leida en Fractal. Ella por ese entonces nos estaba enseñando el concepto de prompts. Decía: “Un prompt es una palabra o frase que usas para empezar una historia. El prompt provoca una historia. Algunas veces te los dicen. El prompt para ‘26 Monkeys, Also the Abyss‘ fue ‘monos’ y ‘mirando hacia el abismo’. Así que, denme un prompt.”

La pregunta era intimidante. El cuento que mencionaba había acabado de ganarse un World Fantasy Award (el premio más importante en el género de literatura fantástica) y Vivi y yo no sabíamos si podíamos salir espontáneamente con algo lo suficientemente bueno para inspirarar a Kij. Así que nos miramos la cara sin saber qué responderle.

El libro

Pero antes de esta propuesta, le habíamos dicho que estábamos interesados en publicarle una colección de cuentos en español. Ella nos había dicho que quería publicar una colección en inglés y en español (tal vez un libro de dos lados), y a nosotros nos gustó mucho la idea. Kij ya había publicado una (digital y en inglés) llamada “Tales for the Long Rains” (“Cuentos para Largas Lluvias”) y nos pareció que el título estaba muy relacionado con Agua/Cero. Necesitábamos algo relacionado con lluvia, agua, líquido, así que pensando sobre el posible nombre de la colección, nos dijo: “los cuentos son como un salpicado de pequeñas gotas”.

Luego dijo: “spray de agua”.

Dijo: “tinta como agua”.

Dijo: “agua derramada”.

Y en un momento se quedó en silencio y dijo: “quiero escribir una historia llamada ‘Names for Water’ (‘Nombres para Agua’) y usar ese título para la colección”. Kij ya nos había preguntado si esta historia podría ser la misma que leería en Fractal’10, y al recordar esto salieron naturalmente los prompts: encontrando significados profundos en el agua. Reinventando el mundo. Teléfono celular.

El resultado es una historia que se publicará (en inglés) en la revista Asimov’s , y en nuestro próximo libro, una colección de cuentos de Kij Johnson que saldrá a finales de 2010.



Próxima Descarga Fractal

Queríamos recordarles que después de la exitosa clausura de Fractal’10 estaremos retomando las Descargas Fractales, empezando este Viernes 28 de Mayo, donde leeremos el cuento “El Remero” de Jeremy Robert Johnson y escucharemos música de Sam Pool (aka SPL):

Lugar: Sala de Audición Musical, Universidad EAFIT
Hora: 6:00 PM
Fecha: 28 de Mayo, 2010.

Más información.



[Fractal'10] Fotos

Fotos de Fractal’10, en Flickr. Muchas gracias a Pixelgoomba y a Julián Castrillón. Otras fotos, tomadas por Juan Diego Gómez, pueden verse aquí.



El buzón

Feliz 2010, por Viviana Trujillo y Hernán Ortiz - Hecho con el Lite-WriteTienes un buzón en el cerebro. Específicamente, en la parte baja del hemisferio izquierdo. Todos tenemos un buzón en el cerebro y está en el mismo sitio. Ahora, mientras lees esta, y esta, y esta palabra (también esta) tus neuronas responden a un alfabeto de formas “recicladas” que conviertes en un código natural para el lenguaje. Buzón (o letterbox) es el nombre con el que el neurocientífico francés Stanislas Dehaene –autor del libro The Number Sense, y recientemente, Reading in the Brain– bautizó a la región del cerebro que reconoce las palabras visuales y les da sentido. Este matemático-convertido-en-neurocientífico y profesor en el Collège de France, dijo en una entrevista a Scientific American que aunque sus investigaciones sobre la lectura no han modificado para nada su forma de leer, lo han hecho más consciente de los milagros del cerebro. “Siempre me asombra cuando veo a los niños descifrar sus primeras palabras: el orgullo en su cara es un testimonio de las maravillas de la lectura”.

Cuando visitamos a Francisco Lopera, director del Grupo de Neurociencias de Antioquia, también fuimos conscientes de los milagros del cerebro. Vivi y yo lo esperábamos sentados en su oficina, rodeados de libros sobre lenguaje, Alzheimer y percepción. Una bata blanca con su nombre cubría el espaldar de la silla donde, cinco minutos después, se sentaría a conversar con nosotros sobre lenguaje y percepción. Sabíamos intuitivamente que la neurociencia era importante para Fractal’10, pero necesitábamos hablar con alguien que pudiera darnos respuestas. Los desarrollos en ficción, arte, ciencia y tecnología de una forma u otra nos invitan a reinventar el mundo, pero, ¿cómo percibimos y entendemos ese mundo?

La oficina de Francisco Lopera distorsiona el tiempo. Mientras nos hablaba de desórdenes neurológicos como la akinetopsia (incapacidad para percibir el movimiento), la prosopagnosia (interrupción selectiva de la percepción de rostros) o la palinopsia (alucinaciones visuales recurrentes), había pasado una hora en quince minutos. “Nadie puede alucinar ni soñar sin cerebro”, dijo, refiriéndose a la importancia del cerebro en la percepción. Nos contó la historia de un paciente con palinopsia que leyó el menú de un restaurante y lo siguió viendo aún después de ordenar, y de un paciente con prosopagnosia que no podía reconocer a su esposa por la cara, sino por la voz. “Tal vez podría dar una charla sobre cómo hace el cerebro para percibir el mundo”, dijo. Luego hablamos sobre lenguaje, sobre cómo surgió el lenguaje en la evolución, sobre si el lenguaje es un regalo de la cultura (Piaget) o de la naturaleza (Chomsky) y sobre los monos a los que les enseñaron a hablar con lenguaje de señas. “Lo único que nos diferencia de los demás animales es el lenguaje”, dijo, encontrando el título de su segunda charla.

Las charlas se presentarán el 24 de Abril en Fractal’10, un evento donde también se tratarán temas como creatividad, realidad aumentada, realidad mixta, neuroingeniería, bioingeniería, música, ciencia ficción, arte interactivo, cyborg antropología, cultura protésica, realidad consensual e hiperficciones, todas orientadas a la frase “reinventando el mundo”. Por cierto, si estás pensando en Abril de 2010, agradécele al buzón – él es el que permite darle sentido a este texto para que puedas visualizar el futuro. O pensar en el pasado…

… en el pasado, antes de que existiera la lectura, también existía el buzón (las evidencias sugieren que aunque el cerebro en su forma moderna tiene 200.000 años de antigüedad, la lectura sólo tiene 5.000 años). ¿Pero entonces cuál era su papel? En experimentos con analfabetos el Dr. Dehaene notó que antes de que el buzón respondiera a palabras, tenía una preferencia por imágenes de objetos y caras, así como pequeñas características presentes en los contornos de formas naturales (como la “Y” en las ramas de los árboles). La hipótesis del Dr. Dehaene es que nuestras letras emergieron de reciclar esas formas en un nivel cultural. El cerebro no tuvo suficiente tiempo de evolución “para” la lectura – entonces los sistemas de escritura evolucionaron “para” el cerebro; lo que hace que la lectura sea una especie de hack al cerebro: el buzón evolucionó a hacer una cosa (la agudeza visual necesaria para, por ejemplo, rastrear animales) y fue llevado a hacer otra (leer).

Sea ese el caso o no, el hecho es que en este preciso momento estás leyendo algo que fue escrito palabra por palabra. Es lo que podemos hacer hoy: leer y escribir textos. Pero mañana… tal vez otro hack al cerebro reemplace este tipo de lectura por tecnologías auditivas o pictóricas, interfaces cerebro-computador o interfaces cerebro-cerebro que compartan torrentes de información en cuestión de segundos.

Por ahora leemos y escribimos, y esto ya es más que suficiente para agradecerle al buzón. De hecho, leer y escribir fue lo que hicimos este año en Escritura Líquida.

Escritura Líquida es un taller de escritura sin figuras de autoridad donde buscamos encontrar una voz narrativa por medio de ejercicios colectivos y actividades personales. La idea había estado persiguiéndonos, pero huíamos de ella, sin la suficiente confianza para empezar.

En La dinámica de Proyecto Líquido, siempre han aparecido personas que nos han hecho creer en nosotros. Al principio fue Jeremy Robert Johnson, quien dijo estar definitivamente interesado y agradecido de que lo quisiéramos involucrar en nuestro primer proyecto Agua/Cero (cuando aún no se llamaba así). Luego fue James Patrick Kelly y John Kessel, quienes nos dijeron en Fractal’09 que deberíamos empezar nuestro propio Clarion (reconocido taller norteamericano, enfocado en los fundamentos de la escritura de cuentos de ciencia ficción y literatura fantástica, del que han salido escritores como Kim Stanley Robinson, Bruce Sterling, Kelly Link y Cory Doctorow). Cinco meses después, bajo la asesoría y compañía de John Kessel y Kij Johnson, empezamos nuestro propio taller (enfocado en escritura en general), que ha sido una de las mejores experiencias que hemos tenido en Proyecto Líquido.

Holo, el taller de creatividad para niños, también fue una de esas experiencias: así como el Dr. Dehaene se asombró al ver a los niños descifrar sus primeras palabras, nosotros nos asombramos al ver a los niños escribir sus primeras historias. Y más importante aún, al verlos asombrarse de ellos mismos con sus historias. Es algo que, aunque no seamos neurocientíficos, nos hizo más conscientes de los milagros del cerebro.

Otras personas muy importantes nos han ayudado a creer en nosotros: ustedes. Los buzones que le dan sentido a estas letras. Muchas gracias por estar ahí.

¡Feliz Navidad y 2010!

[Imagen: Viviana Trujillo, creada con The Lite-Write de Tangible Interaction]



Homenaje de Proyecto Líquido a J.G. Ballard

"Impossible Man" por Francisco Cárdenas, Proyecto LíquidoEste viernes 11 de Septiembre de 1.30 PM a 7.00 PM, en el Pabellón de la Alcaldía de la Fiesta del Libro y la Cultura que se realizará en el Jardín Botánico de Medellín, presentaremos un homenaje al escritor y visionario inglés J.G. Ballard, quien falleció el pasado 19 de Abril.

El homenaje consistirá en tres charlas donde se hablará de la relación entre J.G. Ballard y la música (la influencia en artistas que se inspiraron en sus novelas como Thom Yorke, Ian Curtis, Trent Reznor y Marilyn Manson), el cine (David Cronenberg y Steven Spielberg adaptaron “Crash” y “El Imperio del Sol”) y las artes plásticas (su afición por los surrealistas: Ernst, Delvaux, Dalí, Magritte); la proyección del texto “En lo que creo” de J.G. Ballard y la premiere del video “Impossible Man” con microhistorias protagonizadas por el maniquí-aviador Conrad, grabadas en paisajes “ballardianos” de Medellín.

El homenaje finaliza con la proyección de la película “Crash” (1996), dirigida por David Cronenberg.

J.G. Ballard nació en Shangai en 1930, estuvo preso en un campo de concentración japonés de 1943 o 1945 y llegó a Inglaterra en 1947. Por el conjunto de su obra, es considerado por muchos escritores y críticos, entre ellos Martin Amis y Christopher Priest, como una de las figuras más importantes de la literatura del siglo XX.

[Foto: Francisco Cárdenas]



¿Qué es lo que más te duele?

Artículo sobre el taller de Escritura Peligrosa que me encargaron en Julio de 2007 para la Revista Arcadia

Tom Spanbauer - foto bajo licencia Creative Commons: MarqNYC (Flickr)Estás sentado con otras nueve personas en la cocina del escritor norteamericano Tom Spanbauer en Portland, Oregon, y no tienes idea de cómo iniciar un relato. No sabes cómo poner en práctica el método de la autoindagación. El taller se llama Escritura Peligrosa, y después de la explicación de unos conceptos y un par de lecturas, el maestro Spanbauer te asigna la tarea de escribir la primera frase de un cuento. Para decirte si, en su opinión, vale la pena. Y tú, a pesar de haber estudiado historias como “The Harvest” de Amy Hempel, “Strays” de Mark Richard, y “Emergency” de Denis Johnson, estás en blanco. Esos relatos, con su afilado estilo minimalista, en vez de inspirarte, te asustaron. Te hicieron sentir miedo al fracaso, a no tener creatividad, a nunca poder escribir así de bien. Y ese miedo es precisamente lo que trata de evocar Tom Spanbauer en su taller de escritura.

“¿Qué es lo que más te duele?”, te pregunta, recordándote el método de la autoindagación. “¿Qué es lo que más te avergüenza? ¿Qué le escribirías a una audiencia que está a punto de morir?”.

El maestro Spanbauer explica que para él la enseñanza se basa en una sensación. Que él también es un alumno, porque cuando se estudia la escritura, se estudia la vida. Así que su tarea es crear un “ambiente seguro” en el que no sea tan aterrador sacar del closet la vida interior y leérsela en voz alta a un grupo. Respeta al alumno en relación con su corazón roto, su rabia, su vergüenza, y el miedo que está escondido dentro de las palabras, y de acuerdo a eso, actúa. “Al principio debo permitir que lo hagan mal. Si una nota incorrecta se toca lo suficiente, la disonancia puede convertirse en el lenguaje de los ángeles.” Y luego, cuando se ha adquirido esa confianza, Spanbauer adopta los roles de abogado del diablo, policía corrupto, tonto irreverente y provocador, con el fin de enseñar autoconfianza y autodisciplina. Es lo que le inculcó su maestro, el editor Gordon Lish, gran impulsor del movimiento minimalista norteamericano de los 80s y reconocido por formar escritores como Raymond Carver, Barry Hannah, Joy Williams, entre otros, impulsándolos a encontrar su estilo propio –una voz narrativa suficientemente fuerte– y provocándolos con frases como: “te vuelves un dios en tu trabajo diciéndole ‘no’ a la cultura”, “si puedes ver el mundo como nadie más lo ha visto, entonces tienes material”, “cuando la voz no es tu propia voz, es la voz de la muerte”.

Para Spanbauer la voz propia no se encuentra hasta dejar el miedo a lo que uno es. Según él, desprenderse del yo es el único camino para que cada uno hable su verdad honestamente. Por eso llama Peligrosa a su escritura, porque implica investigar a fondo el lugar que más te duele. Y esto, cuando se hace desde el corazón, se notará en tus frases y “casi como si fuera magia, el lector experimentará contigo el viaje, porque te has movido de un lugar de no saber, a un lugar de saber”.

Sin embargo, cualquiera que haya leído las novelas de Tom Spanbauer sabe que él enseña a escribir, pero que escribir como él es imposible.

En su novela más conocida, El hombre que se enamoró de la luna, el narrador nos hace partícipes de un viaje mítico en el que estamos completamente involucrados a nivel emocional. Diez años después, Spanbauer publica La Ciudad de los cazadores tímidos y dice que escribir ese libro casi lo mata… pero que además le salvó la vida. Es una novela donde el narrador encuentra su propia divinidad mientras busca sin éxito el amor en la Nueva York de los 80s. Lugares remotos fue su primera novela, narrada por un adolescente de 13 años que presencia un asesinato y a quien su padre lo obliga a permanecer en silencio. Esta relación entre padre e hijo se experimenta también en su cuarta y más reciente novela Ahora es el momento, en la que el narrador tiene que abandonar a su familia porque ya se les ha acabado la magia “de la misma manera en que a un auto se le acaba la gasolina”.

Las ideas de Spanbauer sobre escritura peligrosa se pueden apreciar en sus cuatro novelas publicadas, todas escritas en primera persona, con una intimidad que no te invita a leer sino a experimentar. Actualmente, Spanbauer prepara un libro sobre cómo escribir junto a su alumno más famoso, Chuck Palahniuk (escritor de la novela en la que se basó la película El Club de la Pelea). De hecho, Palahniuk fue el primero en dar a conocer algunos de los conceptos del taller de Escritura Peligrosa en su ensayo “No perseguir a Amy”, publicado originalmente en The L.A. Weekly, sobre la también-alumna-de-Gordon-Lish Amy Hempel, cuyo cuento “The Harvest” se desglosa en el taller de Spanbauer, y que para él, es el ejemplo perfecto de escritura minimalista.

El ensayo menciona cuatro conceptos claves. El primero es el de Los Caballos. La metáfora que utiliza es que si realizas un viaje en carroza de una ciudad a otra, todo el camino se usarán los mismos caballos. Con caballos se refiere a “ideas repetidas”, el minimalismo presenta personajes, imágenes y detalles que aunque no lo parezca a simple vista, siempre muestran un aspecto del tema central de la historia. Como una sinfonía, que aunque crece y crece, nunca pierde su línea melódica original. El segundo concepto es la Lengua Quemada, que es una forma de decir algo de manera incorrecta, retorciéndolo para que el lector vaya más despacio, para que preste más atención, evitando imágenes abstractas, adverbios y clichés. Un ejemplo es la primera frase de La ciudad de los cazadores tímidos: “Las cosas empiezan donde no sabes y terminan donde sabes.” El tercero es el Registro de Ángel, que significa narrar sin hacer juicios. No describir algo como “horrible”, “alegre” o “simpático”, sino solamente las acciones y apariencias para que sea la mente del lector la que saque sus propias conclusiones. Y finalmente, el concepto de Ir Hacia el Cuerpo significa darle al lector una experiencia física, involucrarlo a un nivel visceral. No hacer que se trague a la fuerza toda la cháchara que se nos ocurrió, sino ofrecerle detalles gustosos, olorosos y táctiles. Capturar sus sentidos. Un ejemplo de este último concepto es cuando el narrador de El hombre que se enamoró de la luna, dice: “Plantado en medio del río, tus pies y tus piernas aullarían de dolor, la sangre te subiría tan rápido como pudiera subir la sangre, poniendo tanta distancia entre ella y el río como la sangre pudiera poner.”

Spanbauer también enfatiza que el minimalismo es lenguaje hablado, no escrito, una metodología que promueve una fuerte voz narrativa que “busca al lector, lo agarra de la garganta y le dice: ‘ven conmigo o te arrepentirás’”. Y en la Escritura Peligrosa, cada alumno busca su propia voz. No hay fórmulas preestablecidas, e incluso Spanbauer te pide que olvides lo que has aprendido en tus clases de escritura creativa, y salgas con algo propio. “La gente habla como piensa. Hay que crear la música narrativa, encontrar la forma de hablar del personaje, su voz. Cuando la tienes, ya está hecho el 90 por ciento.”

Y tú empiezas a escribir. Acabas la primera frase, y mientras sigues explorando esa parte oculta en tu corazón, empiezas a llorar. Y el maestro Spanbauer, en vez de consolarte, te anima a seguir escribiendo, mientras por un momento te desprendes del yo, y escribes tu primera buena historia, comprendiendo en la honestidad de tus palabras que el taller de Escritura Peligrosa, más que enseñarte a escribir, te ha liberado.

[Foto: MarqNYC (Flickr) - bajo licencia Creative Commons]
[Texto: Hernán Ortiz]





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HERNÁN ORTIZ. Co-fundador de encuentro Fractal y Proyecto Líquido. Interesado en la ficción como laboratorio del futuro cercano, y punto de encuentro entre arte, ciencia y tecnología. E-mail: hernan (arroba) proyectoliquido.net
Twitter: @hernanpl

AGUA/CERO: una antologa de Proyecto Lquido