Little Brother de Cory Doctorow… ¡gratis! (y la razón por la que lo regala)
Que Cory Doctorow publique sus libros bajo la licencia Creative Commons no es una noticia nueva. Todo lo que ha escrito hasta ahora se puede leer gratis en internet. Y su nueva novela para jóvenes adultos, Little Brother, no es la excepción. Muy elogiada por Neil Gaiman (”recomendarÃÂa Little Brother sobre cualquier otro libro que he leÃdo este año”), el argumento de esta novela es el siguiente:
Marcus, también conocido como “w1n5t0n” sólo tiene diecisiete años de edad, pero ya sabe cómo funciona el sistema, y cómo trabajar el sistema. Inteligente, rápido y sabio en el mundo de la red, no tiene problemas para burlar los intrusivos pero torpes sistemas de vigilancia de su colegio.
Pero su mundo cambia cuando él y sus amigos terminan siendo capturados en las secuelas de un ataque terrorista en San Francisco. A la hora incorrecta, en el lugar incorrecto, Marcus y su equipo son detenidos por el Departamento de Seguridad Nacional y trasladados a una prisión secreta donde los interrogan despiadadamente durante dÃas.
Cuando el DSN finalmente los libera, Marcus descubre que su ciudad se ha convertido en un estado de la policÃÂa donde todos los ciudadanos son tratados como terroristas potenciales. Él sabe que nadie va a creer su historia, lo cuál solo le deja una opción: acabar él mismo con el DSN.
Y para evitar responder tantas preguntas a los medios sobre por qué publica los libros bajo la licencia Creative Commons, Cory Doctorow dejó explÃcito en el F.A.Q de su sitio web que:
Regalar los libros me da una satisfacción artÃÂstica, moral y comercial. La pregunta comercial es la que me suelen hacer más a menudo: ¿Cómo puedes regalar libros y aún asàganar dinero?
Para mà–y casi para todos los escritores– el gran problema no es la piraterÃa, es la oscuridad (gracias a Tim O’Reilly por este genial aforismo). De toda la gente que no compró este libro hoy, la mayorÃÂa lo hizo porque nunca habÃÂa escuchado de él, no porque alguien les dio una copia gratis. Los grandes éxitos bestseller de la ciencia ficción venden medio millón de copias — en un mundo donde solo contando la San Diego Comic Con van 175,000 personas, tienes que darte cuenta que la mayorÃa de la gente a la que le gusta la “ciencia ficción” (y cosas de geek relacionadas como juegos, comics, linux, etc.) en realidad no compran libros. Estoy más interesado en meter a la carpa a esa amplia audiencia que en asegurarme de que todo el que está en la carpa compró un tiquete para poder estar ahÃÂ.
Los e-books no son verbos ni sustantivos. Uno los copia, está en su naturaleza. Y muchas de esas copias tienen un destino, una persona para la que fue escrita, una transferencia mano a mano de una persona a la otra, la encarnación de una recomendación personal entre dos personas que confÃan tanto la una de la otra como para compartir bits. Ese es el tipo de cosas que los autores sueñan (o deberÃan soñar), el acuerdo proverbial. Al hacer que mis libros estén disponibles para compartirse gratuitamente, hago que sea más fácil que la gente que los ama le ayude a otra gente que los ama.
Más aún, no veo los e-books como un sustituto de los libros en papel. Tampoco es que las pantallas no sean lo suficientemente buenas: si eres parecido a mÃÂ, ya pasaste horas frente a la pantalla leyendo texto. Pero mientras más compu-literario seas, es menos probable que leas textos largos en esas pantallas — porque los compu-literarias hacen más cosas con sus computadores. Tenemos abierto el IM y el e-mail y usamos el navegador en miles de formas diferentes. Tenemos juegos ejecutándose en el background, y oportunidades ilimitadas para jugar con nuestras bibliotecas musicales. Mientras más cosas hagas con el computador, es más probable que seas interrumpido cada cinco o siete minutos para hacer otra cosa. Eso hace que el computador sea extremadamente poco adecuado para textos largos, a menos que tengas la autodisciplina de hierro de un monje.
La buena noticia (para los escritores) es que esto significa que los e-books en los computadores muy probablemente sean más un incentivo para comprar el libro impreso (que después de todo es barato, se puede tener fácilmente, y es fácil de usar) que un sustituto. Puedes leer suficiente del libro en la pantalla para darte cuenta que quieres leerlo en papel.
Entonces los e-books venden libros impresos. Todos los escritores que he escuchado que han intentado regalar e-books para promover libros en papel han vuelto a hacerlo de nuevo. Ese es el caso comercial para hacer e-books gratis.
Ahora, en el caso artÃstico. Es el siglo XXI. Copiar cosas nunca va a ser más difÃcil de lo que es hoy (o si lo hace, será porque la civilización ha colapsado, en cuyo caso tendremos otros problemas). Los discos duros no van a ser más pesados, más costosos o con menos capacidad. Las redes no se pondrán más lentas o más difÃciles de acceder. Si no estás haciendo arte con la intención de que lo copien, en realidad no estás haciendo arte para el siglo XXI. Hay algo encantador sobre hacer un trabajo que no quieres que copien, de la misma forma en que es agradable ir a Pioneer Village y ver el antiguo herrero calzando al caballo con su forja tradicional. Pero difÃÂcilmente es, ya sabes, contemporáneo. Yo soy escritor de ciencia ficción. Mi trabajo es escribir sobre el futuro (en los buenos dÃÂas) o al menos sobre el presente. El arte que se supone que no se debe copiar es del pasado.
Finalmente, miremos el caso moral. Copiar cosas es natural. Es como aprendemos (copiando a nuestros padres y a la gente de nuestro alrededor). Mi primer cuento, escrito cuando tenÃÂa seis años, era un recuento de Star Wars, que habÃÂa acabado de ver en el teatro. Ahora que Internet –la máquina de copia más eficiente del mundo– está en casi todas partes, nuestro instinto de copia va entrar en juego cada vez más. No hay forma de detener a mis lectores, y si lo intentara, serÃa un hipócrita: cuando tenÃa 17, yo estaba grabando música en cassettes, fotocopiando historias, y generalmente copiando de todas las formas que pudiera imaginar. Si en ese entonces hubiera existido internet, la hubiera usado para copiar tanto como pudiera.
No hay forma de detenerlo, y la gente que lo intenta termina haciendo más daño que el que hizo la piraterÃa. La ridÃÂcula guerra sagrada de la industria de discos contra los que comparten archivos (¡más de 20,000 fans de la música demandados y sigue creciendo!) ejemplifica la absurdidad de tratar de sacar los colorantes alimentarios de la piscina. Si las opciones son permitir que la gente copie o ser un bravucón que echa espuma por la boca azotando a quien pueda alcanzar, elijo la primera opción.
Esos son los argumentos de Cory Doctorow. Y aquàestán los enlaces para descargar (en inglés) su nueva novela, Little Brother:
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hay 3 comentarios para “Little Brother de Cory Doctorow… ¡gratis! (y la razón por la que lo regala)”





Interesante la manera de pensar de Doctorow, la verdad es que está haciendo bastante ruido con el libro este, se encuentra prácticamente en todos los blogs de CF.
Tendré que darle una leida a ver que tal.
Es verdad, ¡está en todas partes! Yo estoy pendiente para leerla, luego de terminar una montaña de libros que tengo en mi mesa de noche. Espero que Little Brother sea tan bueno como sus anteriores libros. Por cierto, el que quiera leer un cuento de Cory Doctorow que a mà me gustó mucho (más que todo por la idea, y por la facilidad con la que trata el lingo geek), puede entrar a http://axxon.com.ar/rev/176/c-176cuento4.htm
y leer el cuento: El dÃa que los administradores de sistema gobernaron la tierra, traducido por los amigos de Axxón.
Ok, gracias por el dato