Descarga Fractal #8: “¿Quién puede reemplazar a un hombre?” por Brian Aldiss
¿Quién puede reemplazar a un hombre? del inglés Brian W. Aldiss fue el cuento que leímos en la octava sesión de Descarga Fractal. La música de fondo estuvo a cargo de la banda neoyorquina TV on the Radio: “I could not help but noticing/all these robots fucking/in the middle of the mini mall/robots fucking/in the middle of the carwash/robots fucking/in the middle of sitcom [...] [Robot]” y aunque la música generaba el ambiente adecuado previo a la lectura, los robots de la historia no buscaban reproducirse o sentir placer — buscaban gobernar un mundo donde el hombre se había extinguido.
—Ayer llegaron llegaron órdenes de la ciudad. Hoy no han llegado órdenes. Pero la radio no está averiada. Por tanto ellos se han averiado. —dijo el pequeño registrador.
—¿Los hombres se han averiado?
—Todos los hombres se han averiado.
—Es una deducción lógica —dijo el capataz.
—Es una deducción lógica —dijo el registrador—. Porque si una máquina se avería, se reemplaza con rapidez. Pero, ¿quién puede reemplazar a un hombre?
Tal vez el hombre se había extinguido porque, debido al exceso de uso, “la Tierra era mala” y probablemente se habían quedado sin comida. Así que los robots –que según sus capacidades estaban discriminados en diferentes clases– configuraron un equipo para ir a la ciudad y gobernarla.
Poco después se cruzaron con un camión a toda velocidad. Viajando a Mach 1.5, dejó un curioso balbuceo de ruido a su paso.
—¿Qué dijo? —preguntó un tractor a otro.
—Dijo que el hombre se ha extinguido.
—¿Qué es extinguido?
—No sé lo que significa.
—Significa que todos los hombres han desaparecido —dijo el capataz—. En consecuencia, sólo nos tenemos a nosotros mismos.
—Es mejor que el hombre no vuelva nunca —dijo el registrador. En cierta forma, era una afirmación revolucionaria.
A la audiencia le pareció que los diálogos, determinados según las clases de cerebro, eran fascinantes (especialmente el del cerebro clase cinco, que repetía constantemente “dispongo de un buen suministro de material explosivo de fisión”). Alguien que escuchaba por primera vez una historia de ciencia ficción, dijo que para ella era muy difícil imaginarse esas máquinas y la configuración del entorno. Alguien añadió: “¿Difícil? Por qué difícil. ¿Acaso somos algo más que máquinas biomecánicas?”. Alguien mencionó que los robots enfocados en la productividad, cumpliendo tareas mecánicas repetitivas, ya son parte de nuestra realidad industrial, y que el objetivo de los robots modernos, como el Aibo de Sony, es satisfacer las necesidades emocionales del consumidor.
Por otro lado, alguien señaló el sistema de gobierno, la discriminación por clase de cerebros, “el sistema que se basa en hacer todo lo que quiere el jefe”.”Eso es una tendencia biológica”, le respondieron, “el ser humano tiende a ahorrar energía y las decisiones gastan mucha energía, así que es más fácil seguir órdenes”. Alguien dijo que era “una historia muy vigente que impacta, porque te pone la situación en la cara”, que muchas personas no están preparadas para ser cuestionadas de esa forma y que por eso “la ciencia ficción no es para todo el mundo”.
Alguien dijo que era muy miedoso pensar en máquinas inteligentes desocupadas. Aunque en “¿Quién puede reemplazar a un hombre?”, a diferencia de las historias en las que el hombre tiene miedo a ser destruído por las máquinas, vemos a los robots cumpliendo perfectamente con las leyes de Asimov, planteadas en 1942.
1.- Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o, por medio de la inacción, permitir que un ser humano se haga daño.
2.- Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los seres humanos, excepto si estas órdenes contradicen la Primera Ley.
3.- Un robot debe proteger su propia existencia en la medida que esta protección no sea incompatible con la Primera o Segunda Ley.
Alguien dijo que la historia era una metáfora del imperialismo británico: “no son capaces de gobernarse solos: Países Clase I, Clase II…”
Alguien se enfocó en el aspecto informático de las máquinas. Dijo que el líder era el operador de radio, un cerebro Clase I porque tenía el control de las comunicaciones, de la información y que el autor estaba adelantado a su época.
Todo esto mientras sonaba un timbre que combinaba perfectamente con la música de TV on the Radio: el timbre de la biblioteca advirtiéndonos que ya la iban a cerrar. Volvió a sonar el timbre y tuvimos que salir de la sala. Apagué la luz, el video beam y el computador. Éramos los últimos seres humanos que quedaban en la biblioteca. Bajamos por el ascensor y salimos de ahí a tiempo, antes de que cerraran las puertas. Así funciona la biblioteca: luego de las 9.00 PM, ningún ser humano se puede quedar adentro, sin excepciones. A ella no le importa lo que puedan llegar a hacer sus máquinas mientras están desocupadas.
[Fecha: 11 de Septiembre de 2008]
[Foto: Nicolás Peñaloza]
Brian W. Aldiss nació en 1925 en East Dereham, Norfolk, Inglaterra. Con más de cien libros publicados, es uno de los escritores británicos más prolíficos en la actualidad. Ha sido ganador de los premios Hugo, Nebula, John W. Campbell, Locus, Julio Verne y, en múltiples ocasiones, el Premio Británico de Ciencia Ficción. Tres de sus historias han sido adaptadas a cine, entre ellas el cuento “Los Superjuguetes Duran Todo el Verano” que sirvió de base para el guión escrito por Stanley Kubrick de la película Inteligencia Artificial, dirigida por Steven Spielberg.
Aldiss fue presidente de la Asociación Británica de Ciencia Ficción (1960 – 1965) y World Science Fiction (1975 – 1979), y también fue co fundador del Premio Campbell Memorial. Ha sido invitado de honor en una cantidad de convenciones de ciencia ficción, incluyendo dos Worldcons, es un invitado anual al International Conference on the Fantastic en Florida, y hace poco fue nombrado Gran Maestro de la SFWA.
categoría: Proyecto Líquido, arte y cultura, ciencia ficción y literatura fantástica, ciencia y tecnología | opiniones (0)



Brian W. Aldiss nació en 1925 en East Dereham, Norfolk, Inglaterra. Con más de cien libros publicados, es uno de los escritores británicos más prolíficos en la actualidad. Ha sido ganador de los premios Hugo, Nebula, John W. Campbell, Locus, Julio Verne y, en múltiples ocasiones, el Premio Británico de Ciencia Ficción. Tres de sus historias han sido adaptadas a cine, entre ellas el cuento “Los Superjuguetes Duran Todo el Verano” que sirvió de base para el guión escrito por Stanley Kubrick de la película Inteligencia Artificial, dirigida por Steven Spielberg.

